Policías y primos apelan sentencia
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 | Abogado de oficiales dice que la misma es injusta e ilegal |
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Roberto Solórzano Chamorro, uno de los primos heridos por policías el pasado 8 de junio. LA PRENSA/ARCHIVO. |
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Janelys Carrillo Barrios janelys.carrillo@laprensa.com.ni
Los abogados Ricardo Pérez Centeno y Alfonso Arcia Lazo apelaron de la sentencia de auto de segura y formal prisión que la jueza Rosario Altamirano impuso el viernes a cuatro de cinco policías, que el 8 de junio balearon a dos civiles durante un operativo de persecución.
Ese día, Altamirano determinó que aun cuando en cualquier circunstancia tienen la obligación de comportarse a la altura de la institución que representan, los policías hicieron uso excesivo e irracional de la fuerza al reducir a los civiles a punta de balazos, exponiendo a las personas al peligro.
Inicialmente, Pérez Centeno se declaró satisfecho con el fallo, y los sentenciados hasta se mostraron sonrientes después de conocerlo. Sin embargo, ayer, el primero en representación de los policías, presentó su escrito de apelación argumentando que no está de acuerdo con la sentencia por considerarla “injusta” e “ilegal”.
Por su parte, el abogado Arcia Lazo planteó que la sentencia le causa agravios al señor Ronald Solórzano, padre de Roberto Solórzano Chamorro, quien como consecuencia de los disparos recibidos perdió un riñón y pasó casi 15 días al borde de la muerte.
A Solórzano Chamorro le acompañaba su primo Giovanni Alvarez Chamorro, quien también fue lesionado cuando intentaba huir de los agentes que los persiguieron desde la entrada a Ticuantepe hasta las inmediaciones del Mercado Roberto Huembes, donde su vehículo quedó inutilizado.
Los policías fulminados con segura y formal prisión por el delito de exposición de personas al peligro son: Juan Carlos Barrera Serrano, Edwin de Jesús Medina Fitoria, Arlyn Enrique Herrera López y Oscar Cajina Mora.
Para la jueza Altamirano, el estado en que quedaron los primos Solórzano y Alvarez Chamorro es indicio fehaciente de la actuación dolosa de los oficiales, que sin justificación hicieron innumerables disparos contra los hoy lesionados. 
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