“Rasputín” cavó su propia tumba
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Grupos de limeños salieron a la calle a mostrar su repulsa por el ex hombre fuerte en la sombra, en Perú. LA PRENSA/AP. |
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Luis Torres de la Llosa (AFP)
WASHINGTON.- Figura clave del gobierno del ex presidente Alberto Fujimori (1990-2000), Vladimiro Montesinos es acusado de graves violaciones de los Derechos Humanos al frente del Servicio Nacional de Inteligencia (SIN) y de una poderosa red de corrupción, que comenzó a desentrañarse a fines del año pasado tras el desplome del régimen del ex mandatario, ahora refugiado en Japón.
Estados Unidos considera desde hace años a Perú como un aliado firme en la lucha antidrogas en la inestable región andina. Los resultados espectaculares obtenidos en la materia por ese país consolidaron la relación con el gobierno de Fujimori en los años 90.
Montesinos evolucionó de una presunta colaboración con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en los años 70 a una relación controvertida pero nutrida, durante la década pasada, con el gobierno del ex presidente demócrata Bill Clinton.
Según el diario The Washington Post, que citó el año pasado entrevistas con una docena de responsables norteamericanos, hasta principios de 2000 Estados Unidos consideraba a Montesinos como “el señor que lo arregla todo” en Lima, a pesar del debate interno que su figura suscitaba en Washington.
Los contactos con Montesinos ofrecían al gobierno norteamericano no sólo la posibilidad de coordinar estrechamente la lucha antidrogas, sino, incluso, atender cuestiones comerciales. Finalmente, la corriente oficial en Estados Unidos se volteó en su contra, a pesar de que la (CIA) se resistía a ese distanciamiento.
La decisión de Fujimori de presentarse a un tercer mandato y las polémicas elecciones de mayo de 2000, cuando Montesinos piloteó una campaña de fraude e intimidación de la oposición, fue la gota que desbordó el vaso, y Estados Unidos puso definitivamente fin a sus vínculos con el “Rasputín de los Andes”. 
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