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MARTES 26 DE JUNIO DEL 2001 / EDICION No. 22411 / ACTUALIZADA 03:15 am

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No lloren por Marvin

Foto  

Marvin Benard, .204.

 

Edgard Tijerino M.
edgard.tijerino@laprensa.com.ni

Como en el tango de Lepera cantado por Carlos Gardel, desde el banco de los Gigantes, atrapado por la angustia, Marvin Benard trata de adivinar el parpadeo de luces que a lo lejos puedan marcar su retorno al line-up de los Gigantes... Esas luces que en determinado momento alumbraron su futuro empujando a los Gigantes a firmarlo por tres años con un contrato de 11.1 millones de dólares.

Hoy, limitado a 204 puntos, desplazado del jardín central y el puesto de lead off por Calvin Murray, bloqueado en el right por Armando Ríos, el único pelotero nicaragüense con posibilidad de entrar en acción todos los días, sólo es utilizado ocasionalmente... Es como si de aquellas luces apenas quedara un pálido reflejo.

Hace unos días, él demostró que su swing no se había marchitado... Barry Bonds necesitaba un descanso y Dusty Baker lo colocó en el leftfielder encabezando la parte baja del line-up... Conectó 3 hits en 4 turnos con su cuarto jonrón, anotó dos veces y empujó una carrera.

De pronto, había reaparecido el pelotero que los Gigantes firmaron confiando en su futuro después de verlo batear 323 puntos en el 98 y 290 en el 99, antes de descender hasta 263 en el año de la firma.

Quienes lo hemos visto batallar fieramente contra todo tipo de factores adversos desde que fue una escogencia de ronda 50, hasta obtener la titularidad con los Gigantes creciendo más allá de sus 5 pies 9 pulgadas y pesando más que las 185 libras señaladas en la Guía de Prensa, sabemos que difícilmente puede encontrarse un corazón más grande que el de este bravo pinolero.

Pero las cosas no le están saliendo bien y ha permanecido sumergido... “Cuando no sale nada, quieres saber por qué... Yo me pregunto: ¿qué estoy haciendo?... ¿Qué es lo diferente?... ¿En que me equivoqué?”, dice Benard en una nota publicada en San José y enviada a mi computadora por uno de tantos lectores de LA PRENSA en esa ciudad de California.

Del “voy a tener un gran año. Lo siento, lo sé”, que me dijo en San Francisco, al “no sé que está pasando conmigo pero voy a reaccionar, saldré del hoyo, ya lo verán” manifestado en Filadelfia, Benard ha estado atravesando por un oleaje interminable de dificultades.

“Sé que no estoy rindiendo, pero no lloren por mí. Siento que le estoy pegando bien a la pelota. Es sólo asunto de tiempo”, dijo en Miami.

Como en el tango que inmortalizó Gardel, Marvin vive con el alma aferrada a una esperanza humilde, que es toda la fortuna de su corazón.

No estaba programado para ser el lead-off de un equipo competitivo en las Grandes Ligas, ni ser un guardián del jardín central, como apunta el cronista Marcos Breton en su nota, pero logró las dos cosas, a pulso, superando todo tipo de expectativas a diferencia de lo que ocurrió en San Luis con David Green... Pero como Willie McGee, ahora Calvin Murray ha sacado el máximo provecho del momento y lo mantiene clavado en el banco... Benard puede ser un jardinero derecho, pero ahí está Armando Ríos, bateador de poder, creciendo y funcionando.

PIDE LA PALABRA

- Fue Marvin quien solicitó espacio para defenderse de los cuestionamientos en una emisora de San Francisco, cuando por no batear y botar pelotas, fue enviado al banco.

- “No puedo recordar a un pelotero que haya hecho eso preocupado por su rendimiento y las críticas”, dice el cronista Breton.

- El manager Baker lo ve trabajar intensamente todos los días. Sabe que su bajón no es producto del descuido ni de la pereza. Benard llega temprano, se ejercita, observa, pregunta, se agita.

- Recuerdo cuando me dijo en Filadelfia : “No puedo dormir, pero no encuentro la fórmula. ¿Cómo hacer ajustes si estoy haciendo lo mismo de siempre?”

- Por ahora, el se encuentra bajo el burlón mirar de las estrellas que con indiferencia lo ven atrapado por el slump.  
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