Blanco y negro
Leyes de plastilina
Eduardo Enríquez eduardo.enriquez@laprensa.com.ni
Para el presidente arnoldo alemán las leyes de nuestro país son como pedazos de plastilina en las manos de un niño caprichoso. Él las moldea a su gusto y antojo para lograr su objetivo y ni siquiera repara en caer en el ridículo. El caso de José Antonio Alvarado es el más claro ejemplo, en menos de un año ha reformado dos leyes cuatro veces, todo para terminar donde comenzó.
No pretendo defender aquí al Dr. Alvarado porque para mí sus diferencias con Alemán no son de fondo, sino simplemente que aquél quería ser Presidente y el otro no lo dejó. Prueba de ello es que Alvarado sólo alzó su voz cuando vio que no tenía oportunidad en el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), de no ser así, tal vez nunca le hubiera molestado ni el pacto ni la corrupción. Pero el caso es ilustrativo del concepto de leyes de plastilina que tiene el Presidente.
Cuando Alemán decidió repartirse el Estado con su socio, Daniel Ortega, varios de los aspirantes a sustituirlo en el período que viene eran personas que en algún momento de los años 80 renunciaron a su ciudadanía nicaragüense para adquirir la del país que los acogió en el exilio. Fue por eso que en las contra-reformas a la Constitución aprobadas en enero del 2000 los liberales y sandinistas de la Asamblea suprimieron el inciso “g” del artículo 147, que impedía optar a la Presidencia y Vicepresidencia de la República “a los que hubieren renunciado en alguna oportunidad a la nacionalidad nicaragüense”.
Pero las reformas —o las contra-reformas en este caso— se tienen que aprobar en dos legislaturas y algo sucedió en esos meses que hizo caer en desgracia a Alvarado, entonces, era cosa de moldear de nuevo la plastilina. Alemán aprovechó la Ley Electoral, también hija del pacto, para bloquearlo por ahí.
En el artículo 77 inciso 8, los pactistas pusieron que “aquellos ciudadanos que hubiesen renunciado a otra nacionalidad antes de la entrada en vigencia de la presente Ley, deberían presentar copia de La Gaceta, Diario Oficial, en la que ofrece dicha renuncia”.
Pero para colmo de males —de Alemán— su rival cumplió con ese requisito y entonces hizo lo que ya vino a ser el colmo. A través de una “fe de errata” remoldeó ese inciso para decir que “los ciudadanos” tenían ahora que presentar una certificación de Estados Unidos y publicarlo en La Gaceta.
Finalmente el caso Alvarado calzó en el molde. Pero ahora Alvarado habla de postularse para las elecciones del 2006, y enfrentarse directamente con Alemán, que planea ser candidato presidencial para entonces. Es hora de reacomodar la plastilina para que, según las palabras del Presidente, “el que alguna vez haya sido no nicaragüense no pueda ser presidente nunca en la vida”. O sea, el molde va a quedar de nuevo como al principio. Claro, sería imposible tener leyes de plastilina sin diputados de plastilina.
* El autor es periodista. 
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