Especial
Maquilas, sustituyen azadones en Sébaco
 |
|
 | El Valle de Sébaco es una extensa zona de ricas y fértiles tierras que ha sufrido una transformación económica radical. Sin que muchos lo advirtieran, la principal actividad del pueblo salió del campo, abandonó las hortalizas y el arroz, y se trasladó a las maquilas. Ahora, de Sébaco, salen diariamente más piezas de ropa que hortalizas |
|
Mientras en los caminos de las comunidades rurales de Sébaco hay pocos trabajadores, las maquilas chinas están totalmente llenas. |
| |
José Adán Silva joseadan.silva@laprensa.com.ni
Las cosas han cambiado en este pueblo. No sólo porque lo hayan nombrado recientemente como el primer municipio libre de desempleo de Nicaragua, sino porque el color de su producción principal ha cambiado, entre otras cosas más que también han cambiado en los últimos años en Sébaco.
Oscar Galeano, un anciano campesino de 63 años, nunca había visto el cambio de esa manera. Tan radical. Antes de este Valle fértil salían “camionadas” de hortalizas y granos básicos. Ahora lo que salen son furgones llenos de las 16 mil piezas de ropa que diariamente se fabrican en las dos empresas textileras que los inversionistas taiwaneses instalaron en el sector desde 1999.
“Es cierto que en la pasadita del sandinismo no estuvimos bien, pero no dejamos nunca de sembrar y había más gente trabajando en el campo. Después vino la señora (la presidenta Violeta Chamorro) y bueno, se puso un poco feíta la cosa, pero ahora es mentira, no hay época más peor que ésta que ahorita estamos viviendo”, se quejó.
“Las cosas están demasiado caras para trabajar, y lo poco que uno saca se va en pagar la luz. ¡Ni quiera Dios esos recibos!”, cuenta, agregando que hace tres meses tuvo que pedir que le cortaran la energía “porque si no voy a estar trabajando para pagar recibos”.
Don Óscar tiene una parcela de tierra donde siembra maíz, frijol, y a veces hortalizas, como cebollas. Son cinco manzanas de tierra, pero sólo siembra dos. Dice que nadie le presta dinero para sembrar, y que con esfuerzo propio tiene que proveerse los recursos.
Pero para ello, junto a unas doce familias más del sector de Sabana Verde, ha tenido que sacrificar algunos gastos. La energía eléctrica es la primera fuente de gastos a sacrificar: “o como, o me alumbro. Uno ya no ajusta para comer y pagar luz, así que aquí todos preferimos cortar la luz”.
Don Óscar nunca había visto cómo la tierra de pronto dejó de ser fuente de trabajo para la juventud lugareña. “En mis años he visto esto. Mire que antes los muchachos buscábamos cómo sembrar, cargar, y de todo hacíamos en las fincas. Ahora con esto de que ya no hay muchas fincas, pues ahí anda la gente de arriba para abajo buscando qué hacer. A veces le sale trabajo en la arrocera, a veces no. Está fregado esto”, dice.
DESEMPLEO NO LOS DEJA LIBRES
En medio de un alegre recuento de las magníficas fuentes de trabajo que están produciendo el comercio y la industria en Sébaco, el vicealcalde reconoce que la labor agrícola ha decaído, y que aún con el nombramiento de municipio libre de desempleo, en Sébaco todavía hay gente que no tiene trabajo.
Según el vicealcalde Juan Carlos Alvarado, las maquiladoras albergan laboralmente a 2,400 trabajadores como operarios de máquinas. Enumera que además hay seis beneficios de café, donde trabajan de 400 a 500 personas por cada período de cosecha.
“Hay muchas mujeres ahí trabajando. Es proporcional casi a lo que trabaja la Zona Franca. También está la Standheel Columbo, que es la empresa que está haciendo el trecho de la Carretera Panamericana, donde también hay alrededor de 600 trabajadores de la construcción”, dice.
Enumera, asimismo, que el sector comercio ha crecido. “Seis nuevos supermercados han surgido en Sébaco, donde trabajan de ocho a 10 personas por cada centro. Además, hay grandes plantaciones de arroz donde trabaja una “cantidad proporcional de personas”.
“Nos satisface que de las comunidades vecinas vengan a buscar trabajo aquí. Darío, San Isidro, La Trinidad, Esquipulas, San Dionisio, Matiguás, del mismo Matagalpa”, dice Alvarado, quien explica que la población local anda por los 25 mil habitantes, más unos cinco mil viajeros diarios.
20 POR CIENTO SIN NADA
Sin embargo, ante la pregunta de que si realmente toda la población económicamente activa tiene empleo, responde que “aproximadamente el 20 por ciento de la población no tiene empleo, pero eso es porque no quieren. Porque habría que ver también que no sólo en las empresas se puede trabajar. Aquí da resultado poner un negocio y es rentable. Cualquier negocio que aquí se instale, funciona. Se mueve dinero. Ya hay ocho bancos aquí, y eso te da indicio de que hay movimiento económico. El que no trabaja, es porque no quiere”, dice.
Luego, tratando de justificar sus argumentos, se enreda. “Los que son obreros del campo no van a trabajar en las zonas francas quizás por falta de entendimiento sobre la materia de lo que se trabaja ahí, o si no porque es costumbre de ellos trabajar como agricultores”.
Luego reconoce que ha habido una leve caída de la actividad agrícola. Según Alvarado el 30 por ciento de la población de Sébaco se dedica a la agricultura. El resto “a otras cosas”.
FIN DEL EMPORIO AGRICOLA
A ocho kilómetros del centro del municipio declarado recientemente “libre de desempleo” está la comunidad de Sabana Verde. En este lugar hubo, al iniciar la década de los 90, alrededor de 12 cooperativas de producción de arroz y legumbres. Actualmente sólo queda una cooperativa que trabaja a mediana capacidad: la Arrocera “Omar Torrijos”.
En sus viejas oficinas saturadas de mosquitos nos atendió el vicepresidente de la directiva de la “Omar Torrijos”. Rodolfo Torres se ríe cuando se entera de que a Sébaco lo han declarado libre de desempleo.
“¿Ve usted esa gente afuera? Vienen a pedir trabajo. Diariamente vienen de 20 a 30 hombres a pedir que se les deje trabajar al menos un día. A veces se les da a todos, a veces sólo a la mitad. Esa gente no tiene trabajo; no sé cuál es el municipio libre de desempleo del que hablan”, dijo con ironía Torres.
Él explica que si bien es cierto que hay trabajo en las zonas francas, ese es más para mujeres que para hombres. “Eso es puro trabajo de mujer, ahí no van a ir los campesinos de aquí cerca. No entiendo por qué dicen eso. Mire si es lógico todo esto. Aquí abren dos zonas francas, pero cierran 20 fincas. Es decir, que en las zonas francas a lo más alcanzan unos tres mil, donde aquí vivimos miles y miles”, explica Torres.
ZONA FRANCA HEREDADA
Por su parte, el ex delegado de Instituto de Reforma Agraria, Alfredo Pauth Ortiz, cuenta que la labor agrícola en Sébaco ha bajado a niveles nunca antes vistos por él. A manera de ejemplo, cuenta que en 1996 en todo el Valle había 34 cooperativas. Ahora dice que sólo existen cinco, todas dedicadas al cultivo de arroz. “Las de hortalizas desaparecieron”.
Pauth Ortiz cuenta la historia de un Sébaco rebosante de producción, que irónicamente dio nacimiento a las zonas francas que ahí operan hoy. Dice que las instalaciones donde actualmente funcionan las empresas Unisébaco y Prefitex, son herencia de una donación del gobierno socialista de Bulgaria a mediados de los años ochenta.
“Era una empresa para la industrialización del tomate. Sólo para tomate. Había 16 cooperativas dedicadas exclusivamente a eso. La empresa los compraba, los envasaba y los exportaba. Ahora aquí ya no se ve el tomate”, cuenta.
La Prefitex (zona franca) ocupa las instalaciones de una fábrica que el gobierno búlgaro le donó a los sandinistas para hacer encurtidos. La otra empresa de la zona franca utiliza las instalaciones de una empresa de enlatados búlgaros. La inauguró en 1986 Jaime Wheelock Román, y se llamaba Empresa de Desarrollo del Valle de Sébaco.
“Se instaló aquí esa empresa, luego de varios estudios, donde se determinó que había un excedente de producción de hortalizas que podía ser explotado”, cuenta Pauth.
LABORES AGRICOLAS DESCIENDEN
- Según Vladimir Espinoza, funcionario de la Asociación de Municipios de Nicaragua, actualmente se está realizando un diagnóstico sobre la situación social y agrícola de Sébaco, el cual a pesar de no estar concluido, sí reporta el descenso de la actividad agrícola en el lugar.
- El estudio se realiza por financiamiento de la Organización Internacional de Migración y estará listo en aproximadamente 15 días. Aunque Espinoza reconoce que realmente Sébaco ha desarrollado su actividad económica, igual reconoce que hay preocupación por el abandono de las actividades agrícolas y por la amenaza de contaminación derivada de la actividad industrial.
- “Definitivamente que las Zonas Francas no pueden resolver todo el problema del empleo, y el diagnóstico es precisamente para estimular la producción agraria a través de la ubicación de las zonas de mejor potencial”, dijo Espinoza. 
|