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La música: Arte armonioso
Alfredo Barrera*
El cronista español Gonzalo Fernández de Oviedo, fue el primero en dar nociones de la actividad musical de algunos pueblos de la zona del Océano Pacífico de este país. Areitos o Mitotes llamaron los indígenas a las celebraciones o festividades de su calendario ritual anual, acompañándose de cantos y danzas en los que las colectividades narraban mitos e historias: Ejecutando trompetas, flautas, caracoles, atabales y chischiles. En Nicaragua los indios aprendieron en el proceso catequizador a hacer coros hasta de cuatro voces. En la primera mitad del siglo XVI León Viejo poseía un órgano y antes de 1756 Tipitapa poseía uno también, ambos ejecutados por organistas designados por la corona. A finales del siglo XVII aparece el primer documento de la historiografía musical nicaragüense en las catorce líneas melódicas danzarias que aún se conocen y ejecutan en las representaciones de la Comedia Bailete El Güegüense.

Crítica literaria
Belli, pasión y guerra
Emilio Alvarez Montalván
“El país bajo mi piel” es sin duda una obra amena, auténtica y romántica, iluminada por cierto con fuertes y atractivas pinceladas de un erotismo transparente que no lleva morbosidad. Recoge simplemente la saga de una joven, que fue seducida por la mística revolucionaria de los años ochenta, que el FSLN inyectó a una generación impregnada de sensibilidad social a cualquier precio. Fue una causa, en su momento capturó a extensos sectores juveniles de América Latina y por supuesto en Nicaragua, oleada que terminó en dolorosa frustración para quienes ingenuamente se montaron en ella.

Apologética beatificante (crítica a la crítica)
Carlos alberto López*
En nuestras publicaciones periódicas no hemos tenido la oportunidad de leer en los análisis literarios, apreciaciones o polémicas de carácter filosófico, ideológico, sociocultural, estético y político, donde las descripciones, explicaciones y valoraciones orienten al lector, algunas veces los escritos publicados son para que sean leídos por especialistas, o escritores profesionales, no para lectores que puedan ampliar su horizonte cultural.
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