Reciclaje artístico con beneficios económicos
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 | Poca gente puede pagar valor del trabajo realizado |
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Itziar Garalde recicla papel para transformarlo en productos útiles. |
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María Antonia López M. maria.lopez@laprensa.com.ni
El trabajo de reciclar papel para convertirlo nuevamente en un producto utilitario es muy poco estimado, mientras tanto, se mantiene el debate si esta labor ha de conceptuarse como un arte o como una artesanía.
Itziar Garalde, de origen vasco, es una de esas personas que se dedica a reciclar papel manualmente y cada uno de sus trabajos los considera como una obra de arte, porque según ella la artesanía es la producción en serie y sus aportes no solamente son originales, sino únicos.
No obstante, la urgente necesidad de obtener algunos ingresos para su hogar, le ha llevado a estar presente en una serie de actividades que no están estrictamente vinculadas al quehacer artístico, sino más bien artesanal y económico.
Garalde considera que ella realiza una labor distinta. Cuando se trata de reciclar papel “no me gusta que me encasillen como ecologista”, pese a que dicha actividad induce a la protección ambiental. Y este hecho quizás, es lo que la lleva a darle una forma distinta a cajillas de huevos que son transformados en libros, diarios y otros.
Es así que ha logrado diversificar su trabajo, desde tarjetas incrustadas de elementos marinos, separadores, espejos, móviles, máscaras, botellas, muñecas y otros.
La cantidad de trabajos realizados, la necesidad de darse a conocer y de obtener ingresos la llevó a participar en las ferias de artesanías organizadas por el Instituto Nicaragüense de la Pequeña y Mediana Empresa (Inpyme), desde hace un tiempo en varios centros comerciales y centros culturales del país.
En estos sitios se ha enterado que hay más frecuencia de público y las posibilidades de vender alguno de sus productos es más alentadora que en una galería.
Aún así, dice que no es capaz de sentirse pequeña empresaria porque no ha cambiado su forma de trabajar, continúa haciendo su labor de forma individual en un pequeño estudio en la casa donde reside.
“No produzco en serie, ni tengo trabajadores extras. Si lo hiciera así perdería el sello original del trabajo. Ahora el Inpyme ya no nos apoya con financiamiento como era antes, lo que hicimos fue unirnos para continuar desarrollando las ferias”, recalcó.
Sus trabajos mientras no hay ferias se mantienen expuestos en consignación en la tienda “Tiempo Azul” y en el Palacio de la Cultura.
“Mi trabajo no es muy comercial, pero aún así a la gente le gusta mucho, me he conseguido una clientela y por ellos es que mantengo mi trabajo”.
No obstante, los precios de las cosas que hace no son del todo satisfactorios, según Garalde debido al tiempo que se invierte en realizar una pieza, no es pagado en Nicaragua, como debiera ser.
“No es lo mismo una feria, que una galería, pero he tenido que adecuarme al nivel de vida de Nicaragua”, destacó. 
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