Correo
Portada Impresa
    La Prensa    
Archivo
Busqueda
LUNES 18 DE JUNIO DEL 2001 / EDICION No. 22403 / ACTUALIZADA 12:00 am
[an error occurred while processing this directive]

   
Estoy advertido, Don Herty

.Pocas personas conocen tan íntimamente a Don Daniel Ortega como lo conoce el señor Lewites, de forma tal que estoy en la obligación de tomar sus palabras como una clara y seria advertencia

Jorge Salaverry
jorgesal@cablenet.com.ni

El martes pasado asistí a un almuerzo en el que el destacado empresario nicaragüense, Dr. Ernesto Fernández Holmann, pronunció un interesante discurso. Minutos antes de que empezara el almuerzo me encontraba conversando con un par de amigos. En ese momento pasó frente a nosotros el alcalde de Managua, Don Herty Lewites, a quien dirigí un cordial saludo. De inmediato Don Herty me empezó a “aconsejar” que no siguiera escribiendo como escribo. Me recordó que “ellos [Alemán y Ortega] se hartan en el mismo plato” (verdad de Perogrullo) y que no tenía sentido que yo escribiera a como lo hago. Terminó sus “consejos” diciendo: “Si gana Daniel, te jode”.

Siempre he sostenido que el Frente Sandinista de hoy -al igual que su candidato a la presidencia- es el mismo de siempre: antidemocrático, populista, opresor, violento, e incapaz de gobernar bien, y por lo tanto, lo que Don Herty me dijo, no hace más que reconfirmar mis apreciaciones. Pocas personas conocen tan íntimamente a Don Daniel Ortega como lo conoce el señor Lewites, de forma tal que estoy en la obligación de tomar sus palabras como una clara y seria advertencia.

Pero es más. Las tomo como un intento de Don Herty de atemorizarme y de amedrentarme, para que desista de escribir y de expresar opiniones no favorables al Frente Sandinista. Debo admitir que todo me lo dijo con su característica mansedumbre franciscana, sin alteraciones ni gritos de ninguna especie. Eso reconfirma la opinión que expresé de él antes de que fuera electo alcalde de Managua en noviembre del año pasado. En esa oportunidad dije: “Es simpático, sonriente, de hablar suave, cae bien”. Sostengo esa apreciación, aunque eso no quiere decir, por supuesto, que no sospeche que detrás de esa aparente dulzura se oculta un puño de hierro, y por eso mantengo también otra opinión que en esa misma oportunidad expresé: “Herty constituye la máscara perfecta detrás de la cual se oculta el sandinismo real”.

Creo que debo “agradecerle” su advertencia, pero también decirle que sus palabras no me intimidan, ni me harán desistir de hacer uso del derecho consignado en el Artículo 30 de la Constitución Política de Nicaragua que establece: “Los nicaragüenses tienen derecho a expresar libremente su pensamiento en público o en privado, individual o colectivamente, en forma oral, escrita o por cualquier otro medio”. Ese derecho constitucional -y antes que nada, profundamente humano- ha sido respetado en Nicaragua desde que asumió la Presidencia de la República Doña Violeta Barrios de Chamorro en 1990. Obviamente que no se respetó en la época en la que gobernó el Frente Sandinista, y estoy convencido de que ese derecho volvería a ser irrespetado si por desgracia volviera a gobernar el FSLN. Bueno, al fin y al cabo muchos nicaragüenses estamos claros de lo que es el sandinismo real, y no el de los disfraces blancos ni el del Himno de la Alegría. Así que dejo ese tema para comentar un poco la famosa huelga de transporte que tanto daño le hizo a los desventurados usuarios.

El final de comedia de esa huelga, escenificada precisamente por Don Herty y por Don Rafael Quinto, puso al desnudo el juego político que el sandinismo intentó con el paro. El macabro juego fue el siguiente: Los transportistas, en su vasta mayoría sandinistas, elevaron ilegalmente el precio del pasaje en un córdoba a finales de mayo. El Gobierno no aceptó el alza y los transportistas, liderados por el candidato a diputado del FSLN, Rafael Quinto, decretaron un paro. Con eso pretendían forzar al Gobierno a negociar y a que subiera el pasaje, esperando perjudicar así al candidato liberal, Don Enrique Bolaños.

El Gobierno no cedió, y la Asamblea Nacional determinó que le corresponde a las alcaldías regular las tarifas del transporte colectivo urbano. Siendo que la Alcaldía capitalina está en manos del sandinismo, y que el costo político de subir la tarifa lo hubiese tenido que pagar el Frente Sandinista, resultó que -como por arte de magia- los transportistas decidieron suspender el paro, y están dispuestos ahora a “sacrificarse” y seguir “perdiendo” con la tarifa de 2 córdobas. ¿A quién pretenden engañar? Desconozco a qué bando, al final de cuentas, el pueblo culpará por el injusto e ilegal paro, pero estoy seguro de que, al igual que yo, muchas otras personas están conscientes de que todo el asunto no fue más que una vulgar y cruel jugada del sandinismo que no le funcionó como lo esperaba.

* El autor es miembro del Consejo Editorial de LA PRENSA.  
.


---
   
Otros Artículos

Estoy advertido, Don Herty

El calvario de José Antonio Alvarado

Hay que evitar más enrredos

Nada personal

¿Usted qué opina?