Zona de strikes
¿El resultado de un pacto?
Edgard Rodríguez C. edgard.rodriguez@laprensa.com.ni
Fui de los que creyó en la victoria de Adonis Rivas. Lo dejé saber con toda claridad. Y seguro volvería a pensar en esa posibilidad si la pelea fuese ahora, aún cuando es mi obligación reconocer que Pedro Alcázar se impuso con toda legitimidad.
Adonis estuvo distinto y más aún Alcázar. Del boxeador mañoso y truquero que se nos presentó en vídeos, nos sorprendimos ante un peleador con mucho oficio y un gran dominio, que no necesitó recurrir a lo ilícito para construir su victoria.
Rivas pasó del púgil con capacidad para ofrecer variantes, a uno que en efecto ejerció presión, pero que se tornó previsible frente a un Alcázar rápido de manos y piernas, y mejor aún, de mente, lo que le llevó incluso a perfilar la pauta que tendría el combate.
Las razones para explicarnos lo que pasó son muchas. Y esa pelea posiblemente no se perdió anoche, sino desde mucho antes con irregularidades en la preparación y manejo. Sin embargo eso es pasado y ahora hay que hacer un replanteo con miras al futuro.
Ante esto, yo deseo girar retrospectivamente y hacer una confesión, aunque sé que lo hago fuera de tiempo. Más que a las mañas, velocidad o cualquier otro recurso de este canalero, sentí temor cuando habló que había hecho “un pacto con Dios”.
Recuerdo que se lo comenté a Miguel Angel Arcia, “Michangelo” y ambos sentimos dudas respecto al futuro de Adonis en ese combate, pero al menos yo, no me atreví a decirlo en aquel momento y seguí moviéndome de acuerdo a la lógica humana.
“Le he dicho a Dios que si ganó esa corona, dejaré de ser pandillero y me convertiré en un ejemplo... A mi papá, que fue quien me dejó ranqueado antes de morir, le prometí llevarle el cinturón a su tumba”, me dijo el “Rockero” en un momento.
Cierto, Adonis también hablaba de Dios y hasta de la virgen, pero para no perder el hilo con que Dios maneja la vida de cada uno de nosotros, es necesario ser fiel a lo que él ha establecido. Y sin ánimo de juzgar, da la impresión que Alcázar andaba mejor en ese aspecto.
Sin embargo, conociendo la tenacidad de Rivas y más aún, su fe, no dudo que volverá a intentarlo y seguramente será exitoso, pero tendrá que revisarse y realizar los cambios que las nuevas circunstancias van a obligarle.
Para algunos, estas cosas de Dios podrían ser insignificantes. Para mí también lo eran hasta hace algunos meses. Ahora sé quién lo controla todo... 
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