|
|
|
|
‘Begin the begin’
Mario Fulvio Espinoza
Comienza el “begin”. Todavía sólo se escucha el suspiro del silencio, pero el suave golpeteo de la clave ofrece el primer aviso... toc, tac, tac, toc, toc, tac, tac, toc.
Con el golpeteo cristalino de los maderos comienza a despertar el corazón. Palpitan y se enervan los sentidos. El ritmo, bello por lo sencillo, es al principio una invitación, pero al aumentar en intensidad se va trocando en irresistible compulsión.
La orquesta acariciante se suma con ternura al embrujo sensual. Pretende arrobar a las parejas en el “crescendo” de su propio compás. Envolverlas en el velo de tul de las constelaciones que giran sobre un fondo “velvet” azul, perforado por billones de puntos luminosos de diamantes más que estrellas.
Sobre esa pista de mágica eternidad nos deslizamos... Abrazados, unidos... Agitados, como bailan impulsadas por el aire las almas de Francisca de Rímini y Pablo Malatesta, Tristán e Isolda, Eloísa y Abelardo, Lanzarote y Ginebra.
“Porque es el ‘begin’ canción de amor...
ritmo que invita a la melodía...”
Música de ensueño, derroche de cadencias con alma del trópico. |
|

 |
|
|