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SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 16 DE JUNIO DE 2001
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Raúl Zurita, poeta de salmos y elegías

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Marta Leonor González
marta.gonzalez@laprensa.com.ni


Uno de los poetas apreciados en América Latina, por su percepción miticopoética y por su proyecto de reconstruir la voz tribal desde el salmo, la elegía, el versículo, hizo una visita relámpago por un día a Managua. Su nombre Raúl Zurita (Santiago de Chile 1951), suena como un agudo eco de la extraordinaria literatura del continente.

Zurita, con su poesía que se inscribe en un lenguaje de desgarrado grito interior, oscilando entre el credo, y lo profano, leyó algunos de sus poemas en el auditorio Miguel Larreynaga de la Alcaldía de Managua, rodeado de un público heterogéneo en el que había pocos escritores.

La poesía de Zurita nombrada por los críticos es la “Palabra cósmicamente situada; poesía que da cuenta del malestar del sujeto y su desajuste con la historia”. El autor de “Purgatorio” (1979), “Anteparaíso” (1982), “Canto a su amor desaparecido” (1986), “El amor de Chile” (1987), “Selección de poemas” (1990), “La vida nueva” (1994), hizo una selección de sus poesías y prosas.

También en el acto habló de la poesía nicaragüense y de la figura de Rubén Darío, la influencia que éste ejerciera en su poesía. Así como la influencia que su abuela impregnó en su formación de escritor, al contarle historias cuando era niño.

Según datos biográficos de Zurita, estudió Ingeniería Civil en Valparaíso. Hacia el final de la década sus acciones en protesta del orden imperante provocaron gran polémica: quemarse el rostro con ácido, masturbación en público e intentar cegarse. En 1982 escribió sobre el cielo de “Nueva York”, el poema “La vida nueva”. Actos que intentan transgredir el signo lingüístico y expresar más allá de sus limitaciones.

La trilogía integrada por “Purgatorio”, “Anteparaíso” y “La vida nueva”, recorre los desiertos, playas, cordilleras, pastizales y ríos en un tránsito por lo precario y lo doloroso que busca la redención. Así como “Poemas militantes” (2000), “Sobre el amor y el sufrimiento” (2000). Obtuvo la beca Guggenheim y acaba de ser distinguido con el Premio Nacional de Literatura en Chile.

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Un ejercicio de corrección


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