|
|
|
|
Drácula 2000
Rafael Vargarruiz
Uno puede hacer en el arte lo que quiera. Al fin y al cabo que la obra será una mentira recreada. Lo necesario será siempre que esa mentira sea creíble. Nadie puede discutirle al maestro Cecil B. de Mille que las transgresiones históricas de su film: LOS DIEZ MANDAMIENTOS no sean ciertas, porque el guión, fue tan bien hecho, que sus anacronismos no tienen ninguna importancia. Desde NOSFERATU (1922), de F.W. Murnau hasta la presente DRÁCULA 2000. Todos los Dráculas, Nosferatus y vampiros que han pasado por la pantalla grande están inspirados en el libro de Bram Stoker: DRÁCULA. Que los guionistas hayan tomado partes de la novela y de su contenido para hacer las diferentes versiones que conocemos, sólo le retornan el mérito a este clásico y uno de los fundamentos del cine de anticipación en horror.
La historia creada por Stoker se basa en la lucha ya tradicional entre el Bien y el Mal, entre las fuerzas oscuras y tenebrosas de las criaturas de la noche sedientas de sangre humana, para poder mantener una inmortalidad ficticia, en contra de la mortalidad del ser humano que con su fe en las creencias cristianas y sus símbolos, defiende su mortal existencia de estas hordas del mal. Lo que hizo Stoker fue crear un mito, sobre la base de la leyenda del Conde rumano Drácula. Que trascendió la novela y que ha sido acogida en múltiples ocasiones por el cine. Y como todo mito, está basado en la ambigüedad y en el desconocimiento de la procedencia natal del personaje, así como de su destino final.
Sin embargo, el escritor Joel Soisson, por tratar de hacer algo completamente original de DRÁCULA 2000, destruye y aniquila la razón primordial de la vivencia del personaje de Drácula: el mito. Desde el momento que trata de explicarnos que Drácula no es más que el judío errante transformado en vampiro (Judas Iscariote), el que vendió a Jesucristo, la leyenda se acabó y con ella el mencionado Conde. No puedo comprender cómo un escritor que trabaja precisamente con la leyenda, como en HIGHLANDER, pueda desconocer las bases que le dan vida a la misma. Ubicar históricamente a Drácula, es el equivalente a quitarle a Batman el antifaz y revelar su identidad al público.
DRÁCULA 2000 no es más que un intento de crear un personaje más ambicioso del pensado por Stoker, pero que sucumbe ante la realidad de la incapacidad de Joel Soisson de mantener vivo el mito de un personaje cuya mejor recreación ha sido el BRAM STOCKER´S DRÁCULA (1992) de Francis Ford Coppola, en el cual, no sólo está retratado con acierto el personaje y la lucha entre el Bien y el Mal, sino que también la extraordinaria pasión sobrenatural entre Drácula y su mujer amada. |
|

 |
|
|