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SáBADO 2 DE JUNIO DEL 2001 / EDICION No. 22387 / ACTUALIZADA 11:00 pm

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El oscuro entorno de los niños

Javier Martínez D.
Javimarti52@hotmail.com

Cuando pensamos en los niños por lo general los asociamos a felicidad, con la época más bella de la vida, muy pocas veces reflexionamos sobre el mundo y los problemas que los rodean. El Día del Niño debe ser un día de fiesta y alegría, por lo que ellos representan, pero también debe de ser un día de reflexión.

El hogar, el lugar donde se supone que se le brinda amor y protección al niño, se convierte en muchísimos casos en fuente de gran angustia y de peligro, un hogar disarmónico, en donde los padres viven en continuas discusiones, que terminan en violencia entre los padres y para con los niños, en el que un padre sea alcohólico y propicie violencia y maltrato, sólo puede gestar un futuro comportamiento agresivo y delictivo.

El hogar puede ser también el sitio más peligroso para la integridad física y psicológica del niño, en la gran mayoría de casos un miembro de la familia es el que comete violación del niño, o es el padre el que comete incesto, muy pocas veces es la madre la que comete incesto en el niño, esto le dejará profundas secuelas psicológicas para el resto de su vida.

La economía influye en la vida y la estabilidad emocional del niño, el trabajo infantil está cada vez más relacionado con las dificultades económicas de la familia, en la medida en que las economías de los países se desaceleran, el peso del mantenimiento de la familia recae cada vez más en los niños.

Los niños de los países en vías de desarrollo son los más perjudicados en el “comercio sexual”, criminales locales inducen a los niños y niñas a prostituirse para obtener jugosas ganancias, saben que muchos ciudadanos de países desarrollados buscan con mayor frecuencia de tener experiencias sexuales con niños al comercio sexual, está la explotación de la pornografía infantil, se sabe de que se les paga buen precio por vídeos de violaciones de niños de pocos años de vida.

La criminalidad organizada también acecha a la niñez, el secuestro para vender niños a familias bienestantes que desean tener un hijo, o con el tráfico internacional de órganos.

La política también usa y abusa de los niños, manipulándolos psicológicamente, muchos regímenes fascistas y de izquierda se valen de los niños para espiar a sus propias familias o para enviarlos a Intifadas o a combatir en guerrillas, esto debería considerarse como un crimen contra la humanidad y castigarse debidamente.

Los medios de comunicación, las casas cinematográficas y las productoras de programas de televisión, no se escapan de crear un mundo inhóspito al niño, las casas productoras con tal de ganar dinero hacen programas chatarra, en donde el único mensaje es la violencia y a las televisoras por vender el espacio no les importa emitir cualquier programa, no reparan en el potencial daño que pueden causar a la niñez y a la sociedad.

Los expendedores de droga saben que deben de conquistar un mercado cada vez más joven para asegurarse un merecido seguro por varios años, por lo que tratan de penetrar en los colegios. La drogadicción y la depresión en los próximos años serán las patologías más frecuentes en niños y adolescentes.

La naturaleza misma no propicia el mejor período para la niñez, es la época de lucha constante por la sobrevivencia, el cuido de la madre durante los primeros meses es vital. Baste pensar cómo nos salvan la vida las inmunoglobulinas que nos transmiten por la leche materna, los cuidos y el cariño serán fundamentales para una estructura armónica de la personalidad, ¡cuántos niños no son dañados desde su nacimiento por descuido o abandono de las madres!

Son pocos los niños que pasan una infancia verdaderamente feliz y protegidos de tantos problemas que los acechan. Somos los padres los que debemos percatarnos de lo frágiles que son los niños física y psicológicamente, somos los únicos que podemos brindarles afecto, cuido y protección, sólo nosotros podemos ser garantes de su felicidad.

Los políticos, los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y los diputados deberían mostrar un poco más de preocupación por los niños. Muchos delitos que se cometen contra los infantes no están tipificados, existe un vacío legal y hoy por hoy no hay forma de proteger al niño.

* El autor es psiquiatra.  
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