Zona de strikes
Poder inútil
Edgard Rodríguez C. edgard.rodriguez@laprensa.com.ni
Barry Bonds parece siempre alguien que necesita de los grandes desafíos, tanto como el aire que respira.
Y aún cuando le ha temblado el pulso en los play offs, nada parece eclipsar su grandeza. Tan es así, que muchos expertos lo consideran el mejor pelotero que ha desfilado por el big show, desde los días de Willie Mays, su padrino.
Uno lo ve sobre el homeplate, descargando todo su poderío a través de un sencillo pero devastador swing, que le ha asegurado un lugar en la historia. Bonds parece un jugador distante de los problemas mundanos de los demás.
Para estos días, ha arreciado su acoso a la lista de los mejores jonroneros de todos los tiempos. Los va derribando uno a uno. Y aún cuando no es Mark McGwire, hay quienes han llegado a decir que podría alcanzar a Hank Aaron.
Lástima que su alucinante desempeño, cuyo ritmo le proyecta hacia temporada de por lo menos 85 cuadrangulares (que nos los conectará), no ha sido suficiente para disimular la inhabilidad para ganar que tienen los Gigantes.
“Me gustan los récords, pero prefiero las victorias”, aseguró Bonds luego de otro de los muchos reveses que ha sufrido San Francisco, actualmente en el sótano del Oeste de la Liga Nacional... “No hay mucho para reír”, agregó.
Y aunque nada de esto, podría cuestionar el carácter ganador de Bonds, ciertamente la alegría no es total, cuando los Gigantes pierden 11 de sus últimos 15 juegos y se va a cinco de los líderes Diamondbacks en su división.
Asegura John Shea del San Francisco Chronicle, que Bonds es demasiado bueno como para estar con los Gigantes. Bueno, al menos con estos, porque los del año pasado, se metieron a los play offs y fueron los más ganadores.
Obviamente Bonds no es culpable de lo que pasa, pero es natural que ante un desplome dramático de los Gigantes, quizá decida moverse en otra dirección, que es precisamente como van en este momento, en sentidos opuestos.
Bonds sigue sin pausa hacia la inmortalidad. Los Gigantes parecen directo al desastre. A menos que Dusty Baker saque a relucir su magia y este equipo que ha perdido altura, se comporte como el campeón defensor de su sector. 
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