Performance cierra festival de teatro
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 | Eva Gasteazoro y Ernesto Cuadra fundieron varias artes en un mismo escenario
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Como quien incinera sus nostalgias, la actriz quema los papeles que acaba de leer. |
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Amalia Morales amalia.morales@laprensa.com.ni
Literatura y pintura a dos manos comparten escenario. Eva Gasteazoro, la actriz, y Ernesto Cuadra, el pintor, “a dos vidas” colaboraron en un mismo espectáculo, el pasado sábado, en la conclusión del VII Festival de Teatro “monólogo, diálogo y más”.
Por extraño que parezca, el festival no cerró con una convencional puesta teatral. Aunque sí novedoso para espectadores nacionales, tampoco se trató de un espectáculo experimental. Esa mezcla de artes es lo que en otras partes del mundo, como New York, se conoce como performance.
El performance del sábado conjugó la literatura y la pintura, principalmente. En una ocasión resbaló hasta la danza y la música. Esa lenta cascada de artes que desembocó en la Sala Pilar Aguirre, engendró al fin teatro, aunque para más de un espectador no lo fue.
Contrario al trabajo que ha hecho en otras ocasiones, esta vez Gasteazoro apenas ocupa la escena. La mayor parte del espectáculo permanece tras un modesto escritorio, desde el que avejentada por unos lentes de marcos modernos, lee textos autobiográficos. Ejercita su memoria sentimental en voz alta.
En sus lecturas desgrana a sus distintos amores. Su monólogo, que de alguna manera parece reflejarse en el mural de trazos que a sus espaldas pinta Cuadra, expresan nostalgia de tiempos vividos en su infancia en Chinandega, y en New York, su actual domicilio.
Las palabras de Gasteazoro se acompañan de silencio, el que de vez en cuando se interrumpe por un sonoro bostezo y el ruidoso rechinar de un espectador que se acomoda en la banca del teatro.
A ratos la lectura se corta. Con parsimonia la actriz abandona la silla y se funde con la pintura de Cuadra, quien plasma las formas de ella en su acuarela de colores. No hay palabras entre ellos. El único diálogo que se establece es la expresión del cuerpo con el pincel del pintor. En otro momento, la actriz hace un juego parecido con la danza.
Al final, como una pareja satisfecha por las confesiones que se han hecho, brindan y sellan la experiencia con un efusivo abrazo.
Pese a que disfrutó el performance, un espectador que omitió su nombre, dijo que “ese trabajo luce en New York, donde la gente vive estresada, pero no aquí donde solemos contarnos la vida hasta en la banca de un bus”.
UNA SEMANA DE TEATRO
Como es tradición, el festival de monólogo, diálogo y más contó con la participación de grupos nacionales y extranjeros.
La parte nacional fue representada por la compañía de Teatro-Danza Desequilibrio con “Cuentos de mujeres fuertes”. También por Teatro EKO, con su adaptación de la obra trágica de William Shakespeare: “Yo soy Macbeth”. Otros trabajos nicaragüenses fueron: “Itza, gota de rocío”, de la fundación Casa de los Tres Mundos; la Danza Contemporánea Universitaria, con “Donde el viento se devuelve”; y “A dos vidas”, de Eva Gasteazoro y Ernesto Cuadra.
La participación extranjera, los espectáculos más taquilleros del festival, la encabezó el equipo de teatro Llanura de Argentina, que despuntó el evento con “El clásico binomio”.
También se presentaron “Más allá del silencio”, a cargo de la compañía Les Artpenteurs, integrada por suizos y uruguayos; el Teatró Iré, de Puerto Rico, con “La edad de la ciruela”; y ArtTeatro de El Salvador, que puso en escena “Hacer el amor en el refugio atómico”.
Estaba programada la participación de Teatro Meridional de España, pero al final no llegó al país. 
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