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LUNES 30 DE JULIO DEL 2001 / EDICION No. 22445 / ACTUALIZADA 1:30 am

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Lo que no dice la Declaración de Chapultepec

Fabio Gadea Mantilla*

“Toda persona tiene el derecho a buscar y recibir información, expresar opciones y divulgarlas libremente. Nadie puede restringir o negar esos derechos”. (Punto 2 de la Decaración de Chapultepec).

Nadie puede restringir o negar esos derechos, solamente pueden hacerlo los periódicos y los medios de comunicación en general. Esto es lo que no dice la hermosa Declaración de Chapultepec que hace unos días fue ratificada por los tres candidatos a la Presidencia de la República.

Los medios de comunicación ejercen una especie de dictadura sobre las informaciones. Esto, aunque nos duela mucho es una verdad comprobable.

En estos días ha habido denuncias gravísimas por parte del ex miembro del Ministerio del Interior sandinista Lic. Reynaldo Aguado Montealegre, quien acusa de crímenes de lesa humanidad a don Tomás Borge y a don Lenín Cerna. Ante estas denuncias muchos medios de comunicación han callado, no le dan importancia a las acusaciones de quien, como Aguado Montealegre, tiene suficientes elementos de juicio por haber formado parte del clan sandinista del Ministerio el Interior en los años ochenta y por lo tanto conoce de los crímenes que está denunciando.

Aguado Montealegre acusa a los señores Tomás Borge, Lenín Cerna, Juan José Ubeda y Oscar Lazo de haber sofocado a tiros un motín de prisioneros en la Zona Franca y haber enterrado sus cadáveres en una fosa común.

En otra denuncia un ex prisionero de apellido Guillou Barberena afirma haber sido testigo de esta o de otra masacre y afirma poder identificar el sitio donde está la fosa con los cadáveres.

El derecho a difundir esta denuncia de dos ciudadanos ha sido negado por LA PRENSA, El Nuevo Diario, el Canal 2, el Canal 4, el Canal 8, el Canal 12, al no publicar ni una breve nota sobre la misma.

Los denunciantes, Aguado Montealegre y Guillou Barberena han recibido amenazas de muerte por parte de simpatizantes del sandinismo. A este último, a Guillou Barberena, turbas del sandinismo, después de la denuncia, lo atacaron en su casa a medianoche lanzándole enormes piedras y gritándole improperios que dejaron en lamentable estado de nervios a su esposa y a su pequeña hijita.

Es curioso que, teniendo medios de comunicación tan acuciosos e investigativos y que son celosos en el cubrimiento de cuanta noticia ocurre, no le hayan dado ninguna importancia a estas denuncias.

Los propios jerarcas del sandinismo, como don Tomás Borge, han confesado públicamente que cometieron muchos “errores” cuando fueron gobierno. Pero el caso es que este tipo de “errores” van más allá de una simple confesión y deben ser denunciados ante la justicia a través de los medios de comunicación que, en este caso, han guardado un inexplicable silencio.

O es que no le dan credibilidad al Lic. Aguado Montealegre o es que sienten temor de aquellos que fueron implacables cuando impusieron su dictadura comunista.

Lo cierto es que en la Declaración de Chapultepec debería haber otro punto para expresar que “los medios de comunicación tienen la obligación moral y profesional de publicar las denuncias que hagan ciudadanos calificados”. Sobre todo si estas denuncias se refieren a crímenes de lesa humanidad. Porque los medios de comunicación son los que determinan el comportamiento social de la población y son además quienes fortalecen o debilitan la solidez de las instituciones democráticas. Si los medios callan toda la sociedad agoniza.

* El autor es diputado del PLC al Parlacen.  
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