¡Adelante con el voto cruzado!
Jorge Salaverry*
Tal como ha sido planteado, el voto cruzado consiste en votar por Don Enrique Bolaños para Presidente de la República, y por los candidatos a diputados del Partido Conservador. Así de sencillo; pero esa sencillez en la forma de lograrlo no disminuye, en absoluto, el inmenso potencial benéfico que tiene para la vida de todos los nicaragüenses.
El voto cruzado es el procedimiento mediante el cual se puede lograr la conformación de una Asamblea Nacional independiente del control de Arnoldo Alemán y de Daniel Ortega, lo cual es imprescindible para evitar la entronización de una nueva dictadura —que nadie quiere—, y para poder aprobar leyes en beneficio del pueblo y no de los intereses de las cúpulas del FSLN y del PLC.
Sólo un parlamento libre de esas dos nefastas influencias sería capaz de nombrar magistrados probos, profesionalmente capaces, y de criterio independiente, en la Corte Suprema de Justicia, en la Contraloría General de la República, y en el Consejo Supremo Electoral. El funcionamiento imparcial, eficiente, y eficaz de esas instituciones, es de fundamental importancia para que los ciudadanos puedan obtener justicia en los juzgados, y para que puedan haber controles administrativos adecuados de los recursos del Estado y de los procesos electorales. Sólo un Parlamento independiente podría aprobar una ley que despojara de su inmunidad a los diputados, para que ese ente estatal no siga siendo un polo de atracción de aquellos individuos que necesitan de la inmunidad para seguir estando fuera del alcance de las leyes que nos son aplicables a los ciudadanos comunes y corrientes como usted y yo. Si no se logra una Asamblea Legislativa independiente en las elecciones de noviembre próximo, Ortega y Alemán podrán seguir haciendo negociaciones para su propio beneficio, como aquella que ya hicieron de... “yo te regalo una diputación y vos me bajás el porcentaje de votos necesario para que yo tenga más chance de ser Presidente de la República otra vez”.
En resumen, una Asamblea Nacional independiente es necesaria para hacer las transformaciones institucionales que se requieren para que haya más transparencia y eficiencia en el Estado, lo cual a su vez es indispensable para que los inversionistas se decidan a invertir en nuestro país. No hay que olvidar que sólo las inversiones privadas, nacionales y extranjeras, son las que pueden crear los miles de puestos de trabajo productivo que tanto necesita nuestro pueblo. Y tampoco hay que olvidar que mediante el voto cruzado se lograría que quedara la Presidencia de la República en manos de Don Enrique Bolaños, una persona cuya seriedad y trayectoria contribuiría a que los inversionistas se sintieran atraídos hacia Nicaragua.
Y si el voto cruzado es así de deseable y de sencillo, ¿qué es lo que podría impedirlo? Algunos dicen que la Ley Electoral en el artículo 10, inciso 17, acápite “b”, lo impide, porque establece que el Consejo Supremo Electoral (CSE) debe cancelar la personería jurídica de los partidos que no obtengan “... al menos un cuatro por ciento (4%) de los votos válidos en las elecciones para Presidente y Vicepresidente de la República”. Pero lo cierto es que ese artículo de la Ley Electoral (que es una ley secundaria) se opone a lo dispuesto en el artículo 173, inciso 12, de la Constitución Política (que es la ley suprema de la nación), y que establece que el CSE cancelará la personería jurídica de los partidos que no alcancen “... al menos un cuatro por ciento del total de votos válidos en las elecciones de autoridades generales...”. Es evidente que “autoridades generales” son, además del Presidente y Vicepresidente de la República, todos los diputados nacionales, departamentales, y al Parlamento Centroamericano. De ahí resulta, en consecuencia, que ese artículo de la Ley Electoral, en el inciso y acápite mencionados, se opone a la Constitución Política, y es, por consiguiente, inconstitucional y nulo.
Claro está que tampoco tengo ni la menor duda de que Alemán y Ortega tratarán por todos los medios de hacer valer el artículo referido de la Ley Electoral para desestimular el voto cruzado, aunque para eso tuvieran que violar una vez más la Constitución Política de la República. Esta vez, sin embargo, no creo que logren salirse con la suya, salvo que las misiones de observación electoral internacional, como la de la Organización de Estados Americanos (OEA), por ejemplo, estén dispuestas a permitir que estos dos señores las obliguen a hacer el ridículo en su papel de observadores. Alemán y Ortega no quieren el voto cruzado. ¿Y usted?
* El autor es miembro del Consejo Editorial de La Prensa y catedrático de la UTM. jorgesal@cablenet.com.ni 
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