Especial
El 118, una moneda al aire
Moisés Martínez moises.martinez@laprensa.com.ni
Para David Morales, habitante de Villa Progreso, en Managua, la efectividad de la Policía para atender las solicitudes hechas al 118 deja mucho que desear.
“Lo primero que hacen es pedirte para la gasolina. O simplemente no llegan, a mí ya me ha pasado. Te desbaratan primero la casa y no han llegado. Te salen con que no hay patrullas o por la gasolina”, exclamó Morales, bastante molesto.
Este tipo de quejas son constantes en las vidas de quienes se aferran a este número telefónico como la única esperanza para obtener un poco de tranquilidad en sus barrios, asolados por la delincuencia. A veces, estos pensamientos corren por las mentes de las personas mientras una lluvia de piedras caen sobre el techo de sus casas.
Para tratar de enfrentar esta realidad, la Policía Nacional ejecuta diariamente un plan operativo por las noches, partiendo de las denuncias hechas por los ciudadanos al 118. De esta forma se espera frenar un poco el aumento de los delitos, que en lo que va del primer semestre del año suman más de 17 mil.
De acuerdo con el comisionado mayor, Javier Palacios, jefe de la Policía de Managua, la carencia de un patrullaje más fuerte impide cumplir con todas las expectativas esperadas del plan operativo.
“Para el plan salen ocho patrullas, una por distrito, lo cual es insuficiente para atender todas las denuncias. En Managua se necesitan más de cien patrullas y unos 80 motorizados para atender a la población”.
De acuerdo con Palacios, el plan operativo contempla un patrullaje permanente por todos los distritos de Managua. Sin embargo, debido a la falta de vehículos y la enorme extensión de los territorios, en la mayoría de ocasiones no se pueden atender las denuncias al 118 en el tiempo deseado.
“Como los territorios son bien grandes, a veces nos atrasamos y la gente reclama. Por lo general, el mayor tipo de reportes es de pandillas que se agarran a pedradas por disputarse un territorio, pero cuando llegamos, los pandilleros ya se han ido. ¿Qué es lo que pasa? Que la patrulla tal vez andaba al otro extremo del territorio”, explicó.
Palacios reconoció que las limitaciones impuestas por el bajo presupuesto de la Policía es la causa principal por la que no se logra atender de manera más completa a las personas que acuden al 118 por alguna emergencia.
LLAMADAS HOSTIGOSAS
No obstante, Palacios mencionó que casi un 70 por ciento de las llamadas recibidas al 118 son conocidas como “llamadas hostigosas”.
Según Palacios, las razones de este tipo de llamadas varían: desde un simple deseo de molestar hasta el sentimiento de inseguridad que albergan los habitantes de la capital.
“A veces la gente demanda seguridad y por eso llaman para decir que hay un caso de pandillas y no hay nada. Sólo es para que esté pasando la patrulla. Las llamadas hostigosas nos afectan y desgastan”, dijo.
Comentó que de las llamadas sobre casos de emergencia, en su mayoría, son por accidentes de tránsito, enfrentamientos entre pandillas, reportes de cables caídos y asistencias sociales, como trasladar a una embarazada o a una persona gravemente herida.
Mencionó que el “famoso” problema de la falta de combustible para las patrullas se ha ido superando poco a poco. “Se ha ido erradicando el problema del combustible, nos ha resuelto la jefatura en cierta forma”, se limitó a decir.
PLAN OERATIVO VS. IMPUNIDAD
Pese a todo, el comisionado Javier Palacios señaló que la idea del patrullaje es prevenir que ocurran enfrentamientos entre pandillas y alteraciones al orden público. “Cuando hay problemas la gente llama al 118, y aquí por radio contactamos una patrulla y la mandamos. En algunos momentos hay detenciones y se trasladan al distrito más cercano. Si el detenido está en una edad que lo cubre el Código de la Niñez y la Adolescencia se entrega a sus padres”, dijo.
Aseguró que son bastante cuidadosos con el trato que se le da al enfrentamiento del hecho delictivo, en vista de las constantes quejas de la población por presuntos abusos o equivocaciones.
“Tenemos cuidado, porque en algún momento ha habido quejas de que nos llevamos a los muchachos sólo por estar en la esquina. La orden es sólo detener a personas que estén alterando el orden, molestando”, agregó.
Se refirió a los problemas de supuesta impunidad al momento de las capturas durante el desarrollo del plan operativo. “La gente dice que a veces, cuando capturamos a alguien peligroso, ahí nomás sale libre. No es un problema ni del juez o de la Policía en sí. Hay errores nuestros a veces, pero principalmente es culpa de nuestra legislación que crea un círculo vicioso: los agarramos, los procesamos, lo enviamos al juez y después salen libres”.
FALTAN RADIOCOMUNICADORES
Un problema serio que enfrentan los agentes es la falta de comunicaciones portátiles. No tienen muchas radios manuales. A veces trabajan con los celulares de algunos oficiales para no andar sin comunicación, ya que la infantería no puede andar aislada.
Noticias relacionadas Versiones encontradas sobre efectividad policial Una violenta noche capitalina Detrás del auricular del 118 
|