Campesinos rasgan la tierra en busca de esperanzas
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 | Tras la pérdida de la cosecha de primera, agricultores abrazan sus arados con fe en la postrera |
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Villanueva es uno de los poblados más afectados por la sequía. Sus habitantes, como este campesino que revisa una mazorca de maíz, antes fueron golpeados por la fuerza del Mitch, pero aun así, quieren que llueva torrencialmente. |
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Julia Ríos (AFP)
VILLANUEVA, NICARAGUA.- Pese a que perdieron sus cultivos a causa de una intensa sequía, campesinos de varios municipios al oeste de Nicaragua, presas del hambre, la sed y la pobreza, se han puesto en pie, y con tenacidad rasgan las áridas y pedregosas tierras con la esperanza de que las lluvias que han comenzado a caer “no vuelvan a retirarse”.
La carencia de lluvia desde mayo pasado --lo que ha dejado sin humedad los campos sembrados-- se acabó esta semana, cuando como por un milagro las precipitaciones empezaron a caer, y, con ellas, ha renacido la esperanza de miles de campesinos cuya única forma de subsistencia es la agricultura.
“Fuimos a fiar (pedir prestado) una semillita que vamos a pagar con la cosecha. Ahí estamos luchando para ver si esta vez logramos sacar algo”, declaró a la AFP el campesino Lucio Solano, de la comunidad de El Tololar, Posoltega, 130 km al oeste de Managua.
Las tierras pedregosas y áridas de El Tololar son un mudo testigo del deslave del Volcán Casitas, provocado por el huracán Mitch en 1998, que arrastró grandes cantidades de tierra y sepultó a más de 2,000 personas.
Sin embargo, ante la falta de otro lugar donde sembrar, los labriegos se lanzaron a trabajar la tierra pobre.
PERDER O GANAR
Solano recuerda que en los últimos cuatro años no ha cosechado nada, porque con el huracán en 1998 perdió todos los cultivos, en 1999 hubo inundaciones que pudrieron las semillas, y en 2000 y 2001 ha sido la sequía la que le está perjudicando.
Ante la incertidumbre de que las lluvias continúen irregulares por el resto del año, Solano decidió sembrar sandía, porque “es más resistente” que el maicillo (tipo de maíz local) a la falta de agua, y sólo necesita tres meses para cosechar”.
“Mire, uno va temeroso de que vuelva la sequía, pero tiene que decidirse a perder o ganar”, aseguró, por su parte, el campesino Gustavo Castillo, de la comarca Las Pilas en Villanueva (Chinandega), 192 km al noroeste de Managua, uno de los 40 municipios afectados por la sequía y donde las pérdidas de maíz fueron totales.
“Estas tierras ya están cansadas, pero no tenemos otro lugar, y sin ninguna ayuda sembramos maíz y trigo para la comidita, pero ahora perdimos todo y nos hemos buscado un poco de semilla para comenzar de nuevo”, agregó Castillo.
Para optar a un crédito de la banca privada hay que tener de 50 a 100 hectáreas como garantía, mientras que la mayoría de campesinos tiene un área de entre cinco y 0,5 hectáreas, por lo que en este nuevo esfuerzo “estamos sólo esperanzados a los Organismos No Gubernamentales (ONG)”, agregó.
POZOS SE SECAN
“Desde que ocurrió el huracán (Mitch) el tiempo (clima) ha cambiado. Ese río (Río Grande de Villanueva), que era un diablo cuando el Mitch, ahora está casi seco. Al pozo mío ya no puedo sacarle nada de agua, y ya no se diga el calor que se siente”, manifestó Juan Avilés, de 78 años.
El municipio de Villanueva, cerca de la frontera con Honduras, también fue azotado duramente por el Mitch, y sus habitantes --que aún no se reponen de las secuelas dejadas por ese desastre natural-- ahora son víctimas de la sequía.
En Telica, municipio de León a 110 km de Managua, los labriegos también se preparan para las siembras, aunque al igual que en las otras localidades, expresan que “estamos esperando que el invierno sea bueno, porque si las lluvias se van, la situación va a ser peor”, dijo Calixto Hernández.
En este municipio, donde la pobreza también es severa, hay campesinos que están subsistiendo por la poca ayuda de alimentos que algunas ONG les están facilitando, según el alcalde sandinista de Telica, Felipe Flores.
Pese a lo dramático de la situación, el presidente Arnoldo Alemán rechazó el viernes declarar una “emergencia alimentaria”, aunque 600,000 nicaragüenses padecen de hambruna por la pérdida en los cultivos en el Pacífico e inundaciones en el Atlántico.
El mandatario, cuyo gobierno ha sido cuestionado por constantes denuncias de corrupción en el uso de los fondos, acusó a las ONG de “tergiversar”, en su beneficio, la realidad que vive Nicaragu 
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