Toledo en divina reconciliación
 |
|
|
El presidente de Perú, Alejandro Toledo, durante la ceremonia realizada en el santuario de Machu Picchu. |
| |
AFP
MACHU PICCHU, PERU.- El presidente Alejandro Toledo participó ayer en un acto de ofrenda a los dioses de los incas en el santuario arqueológico de Machu Picchu, en busca de reconciliar al país con sus antepasados, y también para incentivar el turismo en la zona, al iniciar su mandato de cinco años en Perú.
Toledo dijo que quería estar en ese complejo arqueológico, el más importante de Perú, “para agradecer la fuerza y el coraje que me dieron los apus (dioses de los cerros) y la tierra, para luchar cinco campañas en camino a recuperar la democracia en Perú”.
Su agradecimiento lo hizo ante los presidentes de Chile, Ricardo Lagos; de Costa Rica, Miguel Angel Rodríguez; ante el canciller de Israel, Shimon Peres; el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón; e invitados que lo acompañaron a la ciudad incaica.
La presencia de Toledo y sus invitados en Machu Picchu, una zona alta que surge de la selva del sur andino departamento de Cuzco, en un día soleado, fue anunciada por el sonido de treinta pututos, instrumento de viento que usaban los incas y que pervive al paso de los años.
Es la primera vez en toda la historia republicana de Perú, que se realiza una ceremonia de este tipo, en la que el mandatario, quien juró el cargo en la víspera ante el Congreso, busca rescatar al mundo andino y mantener sus tradiciones.
La ceremonia estuvo rodeada de un aire de misticismo en que los sacerdotes de los Andes, vestidos a la usanza inca, realizaron una misa andina, consistente en el “pago a la pachamama (tierra)”, un acto que representa la cósmica expresión del panteísmo ancestral de los incas y que se repite en las comunidades quechuas.
Se trata de un ritual mágico-religioso, en que los sacerdotes toman sorbos de chicha (bebida de maíz fermentado) y la escupen a los cerros como en los antiguos rituales del Imperio de los Incas para alejar a los malos espíritus y limpiar a sus pueblos.
Luego se prende fuego a una gran ofrenda destinada a los dioses, que consiste en una manta multicolor amarrada sobre la cual se podía ver semillas, sebo, flores y azúcar. Según la tradición inca, el humo llegará hasta el infinito, donde se dice están las divinidades.
Durante toda la ceremonia, los sacerdotes invocan en quechua (el idioma de los peruanos de los Andes) y chachan (mastican) coca, haciendo el pedido a los dioses para que vengan tiempos mejores, mientras se escucha el sonido de pututos y quenas.
Toledo siguió la ceremonia desde un estrado ante el cual representantes de los cuatro suyos (regiones) depositaron obsequios de sus zonas, consistentes en alimentos, hojas de coca, fetos de llamas y alpacas (camélidos sudamericanos) que luego se entierran como pago a la pachamama.
“Hoy para mí se reinicia el reencuentro de todas las sangres, necesitamos integrarnos sin exclusión ni marginación”, dijo Toledo, al subrayar que Perú “busca ser competitivo en el mundo globalizado, pero muy anclado en las raíces de su historia”.
DECLARACION DE MACHU PICCHU
Durante el acto se dio a conocer la Declaración de Machu Picchu, firmada el sábado por los presidentes de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), en que se comprometieron a defender la democracia, los Derechos Humanos y los derechos de los pueblos indígenas.
En el documento, los presidentes andinos expresan “la decisión de continuar desarrollando estrategias y políticas dirigidas a revalorizar la pluralidad étnica y la multiculturalidad de nuestras naciones con el fin de promover la plena participación de los pueblos indígenas y las minorías étnicas”. 
|