Un mal “endémico”
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Los campesinos están produciendo para el autoconsumo. |
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Leslie Nicolás Lacayo leslie.nicolás@laprensa.com.ni
La falta de crédito agrícola, ha sido por años un mal endémico para los productores. Organizaciones como la UNAG y la Upanic aducen la inexistencia de un programa de financiamiento a bajos costos y de una estrategia viable para la agricultura en Nicaragua.
Álvaro Fiallos, vicepresidente de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), dijo que el problema del financiamiento agrícola es un problema que no ha podido ser resuelto por el gobierno.
“No hay programas de crédito para el sector, mucho menos cuando se trata del pequeño productor y el dinero disponible es muy poco como para llenar las necesidades”, agregó. Toda esta situación provoca que lo único que se pueda sembrar sean cultivos de subsistencia, según Fiallos.
Es decir, que en esta precaria situación el productor pequeño, con pocos recursos siembra no más lo que puede, pues sin crédito, no tiene dinero para comprar semilla de calidad y además no hace uso de ninguna tecnología, lo que provoca que su productividad sea “muy baja”, añadió.
Esta situación se refleja según Fiallos en las cifras oficiales del gobierno, cuando ellos anuncian un crecimiento en las áreas de siembra para este ciclo productivo de primera. A razón de la UNAG este aumento en siembra podría ser cierto, sin embargo, es notoria la reducción en los rendimientos productivos debido a las pérdidas provocadas por la sequía, lo que por añadidura ocasiona, escasez de alimentos, desempleo en el campo y los pocos recursos económicos perdidos .
Según el vicepresidente de la UNAG, esta situación el gobierno no quiere, ni ha querido reconocerla. Y es que el titular del Ministerio Agropecuario y Forestal (Mag-For), Genaro Muñiz, ha aceptado el hecho de que hay sequía en las zonas secas del país, pero también ha dicho que existen otras zonas en donde la siembra de primera marcha bien. Y que por tal razón no puede decretarse un estado de emergencia en todos los departamentos.
Si bien es cierto que existen campesinos que sembraron con buena trascendencia cultivos como maíz y frijol, también estos mismos pequeños agricultores no tienen en la actualidad con qué comer. Pues la gran mayoría de ellos están solicitando un pequeño financiamiento para poder emprender sus siembras de postreras.
Por otro lado, la actual crisis cafetalera ha venido a agravar aún más la problemática existente. Pues muchos obreros agrícolas han tenido que abandonar las fincas cafetaleras, buscando trabajo en las ciudades. 
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