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LUNES 30 DE JULIO DEL 2001 / EDICION No. 22445 / ACTUALIZADA 1:30 am

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Microfinancieras a la cabeza en crédito rural

Foto  
.La recuperación de cartera de estas instituciones en el sector rural se acerca al 95 por ciento del total distribuido

Ivan Gutiérrez.

 

Leslie Nicolás Lacayo
leslie.nicolas@laprensa.com.ni

A partir del año 1998 hasta la fecha la cartera crediticia de las microfinancieras ha aumentado el doble, pasando de 25 millones de dólares a 50 millones y aproximadamente la mitad de todo este dinero ha sido destinado hacia el crédito agropecuario.

Iván Gutiérrez Aguirre, director ejecutivo de la Asociación de Microfinancieras (Asomif), explicó que, “la cartera crediticia de nuestras organizaciones tiene un peso importante en el sector agropecuario, pues el 41 por ciento está destinado a este sector, el 33 por ciento se destina al sector comercial, el 10 por ciento para vivienda, el nueve por ciento a créditos de servicios y un siete por ciento está orientado a otros créditos”.

Según datos de Asomif, cortados al 30 de junio del 2001 existen hasta el momento un total de 50 millones de dólares destinados al crédito de los cuales 25.2 millones van dirigidos al sector rural; y de éstos un total de 20.5 millones de dólares se dirigen a la producción agropecuaria.

Con todo este dinero las microfinancieras son capaces de asistir a más de 53,000 pequeños productores, ubicados en todos los departamentos del país, señaló Gutiérrez.


PEQUEÑOS PRODUCTORES LOS MAS ATENDIDOS

Contrario a la política crediticia que tiene la banca privada nicaragüense, las microfinancieras son las instituciones que más atienden a los pequeños productores. De un 100 por ciento de pequeños productores existentes en el país, las microfinancieras en Nicaragua brindan crédito al 35 por ciento de ellos, priorizando el financiamiento de la actividad ganadera en el país, por ser considerada por los pequeños productores, como la más rentable. En este sentido la crianza y desarrollo pecuario tiene “gran importancia” en algunas zonas.

El café es la segunda actividad productiva a la que las microfinancieras brindan mayor atención, en lo que a crédito se refiere, señaló Gutiérrez.

Seguido del café está el crédito a los productores de ajonjolí, granos básicos, las musáceas (banano, plátanos), soya y las hortalizas.


PROBLEMAS QUE LIMITAN EL CREDITO

Gutiérrez señaló que a pesar de que son las microfinancieras las instituciones que se encuentran “a la cabeza” del crédito rural, no deja de haber sus dificultades para otorgar el mismo.

Uno de los mayores problemas para el desembolso crediticio son los altos costos de producción con que tienen que trabajar los pequeños productores. Así como la falta de productividad en los cultivos y la falta de acceso a mercados para poder vender sus productos. Son parte de las limitantes del crédito, a juicio de Gutiérrez.

Por otro lado, la falta de recursos para las microfinancieras a largo plazo (más de tres años) es también otra de las limitantes crediticias. En este sentido tan sólo el 13 por ciento de los créditos otorgados por las microfinancieras son inversión en activos fijos. Pues según datos de Asomif la mayor parte del financiamiento rural está destinado a la habilitación.

“Los pequeños productores necesitan también de crédito de inversión para elevar su producción, diversificar sus cultivos y para mejorar su tecnología”, agregó.

Y como si fuese poco, unido a todos los problemas antes mencionados, la inexistente infraestructura productiva en el campo, es un factor más que limita el crédito rural.


EXISTE FLEXIBILIDAD EN EL CREDITO

Las microfinancieras se caracterizan por otorgar crédito con sistemas más flexibles que los que tiene la banca privada. Un ejemplo de esta flexibilidad es la prenda agraria, que consiste en que el productor entregue el producto de su cosecha a la microfinanciera como garantía del crédito.

Otra de las exigencias flexibles del crédito rural consiste en la finaza personal y las fianzas solidarias. “Y uno de los aspectos, tal vez el más importante es que las ejecuciones llegan apenas al uno por ciento de la cartera total, lo que es muy bueno”.

Las microfinancieras basan su recuperación de cartera básicamente en políticas de reestructuración del crédito y de prórroga al financiamiento otorgado. A pesar de los múltiples problemas que existen para otorgar el crédito rural, los plazos para los pequeños productores son de hasta ocho meses para pagar lo adeudado. Con la condición de que este pago debe hacerse al final de cada cosecha.  
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