Condenan a hondureño capturado en Granada
 | Fue sentenciado a 80 años de cárcel por asesinato, secuestro, narcotráfico y robo de autos |
 | Ministerio Público apelará la sentencia porque no se especifica la cantidad de años por cada delito |
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Juan Ignacio Rosales juanignacio.rosales@laprensa.com.ni
El teniente coronel retirado de Honduras, Wilfredo Leva Cabrera, capturado en febrero de 1999 por la Policía Nacional de Nicaragua en un hotel de Granada, y entregado al siguiente día a la Policía hondureña, fue condenado a 80 años de cárcel por el asesinato de cinco personas que integraban una banda de narcotraficantes.
Éstas habrían sido asesinadas por otro grupo rival de narcotraficantes que presuntamente jefeaba Leva Cabrera, a quien sindican de tener participación directa, y habría sido en venganza porque aquéllos le habrían robado un cargamento de cocaína.
IMPRECISIONES
Sin embargo, el Ministerio Público de Honduras apelará la sentencia del juez Rogelio Clara, de Tocoa, Colón, ya que la consideran mal planteada al condenarlo a una pena acumulada de 80 años, sin especificar la cantidad de años que debe pagar por cada delito.
Eduardo Villanueva, funcionario del Ministerio Público de Honduras, manifestó que a algunos de los involucrados se les condenó a sentencias menores, mientras que a otros no se les consideró su acción delictiva en este caso, por lo que considera que el fallo del juez no es preciso, congruente ni claro.
Villanueva aseveró que a ese Ministerio le preocupa que pueda abrirse la posibilidad que los responsables de algunos delitos de tanta gravedad puedan quedar en la impunidad.
REUNIÓN “FAMILIAR”
El militar retirado fue capturado en Granada durante una reunión que sostenía con su sobrino, José Ernesto Rapalo Leva, además de René Rafael Moncada Hernán y el colombiano Gerardo Álvarez Rivero o Moisés Hernández Chávez, presuntos miembros de los carteles de la coca.
Antes de ser capturado, Leva Cabrera se encontraba prófugo de la justicia desde el 21 de junio de 1998, cuando un tribunal ordenó su captura luego de vinculársele a Juan Ramón Hernández, a quien la Policía hondureña califica de ser el jefe de los carteles de la droga en Centroamérica.
También se le involucró con tres detenidos en junio de 1998, que fueron capturados en Tocoa en un vehículo robado, con residuos de cocaína dentro y 240,000 dólares escondidos en los guardafangos, dinero que suponen producto de la venta de 60 kilos de coca, donde participaron los carteles de drogas hondureños conocidos como “Los Graneros” y “Los Licenciados”.
Tras la captura de los tres sujetos y el decomiso del dinero, cinco personas fueron asesinadas. Esas muertes se imputan a Leva Cabrera y a “Los Licenciados”.
PETICIÓN SOSPECHOSA
En ese entonces, la policía que investigó la causa fue María Luisa Borjas de Jiménez, actual jefa departamental de la Policía en Choluteca.
Sin embargo, Leva Cabrera, a quien aún no se le había demostrado que jefeaba una de las bandas de narcotráfico, robo de autos y tráfico de armas en Honduras, llamó por teléfono y hasta llegó donde ella a exigirle que los dejara en libertad y que le entregara el carro en que viajaban los capturados, alegando que eran amigos suyos.
La oficial le respondió que aunque él fuera un oficial de alto rango, ella no le podía entregar a los sospechosos ni el carro, sino sólo con una orden del Ministerio Público, y luego acudió a la Fiscalía para manifestar sus sospechas, y pidió autorización para desmantelar el carro y descubrir por qué lo quería Leva Cabrera.
Según las investigaciones del organismo antidrogas de la Policía hondureña, las autoridades del Ministerio Público se resistían a desmantelar el vehículo por temor a lastimar la autoridad de Leva Cabrera, pero la oficial Borjas de Jiménez respondió que esa responsabilidad la asumiría ella, pero que iba a desarmar el vehículo.
Al desmantelar el automóvil, los agentes encontraron 240,000 dólares, y encarcelaron a los tres narcotraficantes, lo que permitió detenerlos y abrir causa criminal contra Leva Cabrera, que también fue capturado por su supuesta vinculación con los narcotraficantes y con la matanza de los cinco miembros de su banda.
QUISO INSTALARSE EN NICARAGUA
Wilfredo Leva Cabrera, ex segundo jefe del Cuarto Batallón de Infantería del Ejército de Honduras, acantonado en La Ceiba, se fugó de las cárceles de la Policía y huyó hacia El Salvador, y de allí se trasladó en avión hacia Nicaragua, pero en el mismo vuelo que lo trajo a Managua viajaban funcionarios del Ministerio Público y agentes de la Policía que participarían en una reunión en el país.
Éstos reconocieron a Leva Cabrera y sabían que era prófugo de la justicia, por lo que a su arribo a Nicaragua alertaron a la jefatura de la Policía Nacional y pidieron su captura.
SUBJEFE MILITAR
Wilfredo Leva Cabrera fue teniente coronel y subjefe del Cuarto Batallón de Infantería del Ejército de Honduras acantonado en La Ceiba, y estuvo encarcelado por dos años (1993-1995) por encontrársele culpable de robo de autos y tráfico de armas. 
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