Vivir la Misa y humanizarse, es el mandato
Rosario Mendoza Corea rosario.mendoza@laprensa.com.ni
Una nueva versión del Misal Romano en la tercera edición, que comenzará a circular próximamente en el mundo católico, registra algunas variantes en la celebración litúrgica, con la finalidad de que los fieles vivan mejor la Santa Misa y adquieran mayor conciencia del significado del Santo Oficio Religioso, informó monseñor Jorge Solórzano, Obispo Auxiliar de Managua.
A propósito de esto y tomando en cuenta que las celebraciones no se están viviendo como se debería, el padre José Aldazabal, profesor de Teología y Director de la Pastoral Litúrgica, en Barcelona, España, dictó un seminario litúrgico, dirigido a 1,200 laicos y más de un centenar de sacerdotes del país.
El también subdirector del Instituto Superior de Liturgia, en la ciudad española, con 42 años de dar clases en el ramo, insistió en la necesidad de que haya un ministerio de lectores en todas las diócesis, a fin que las personas participantes en las lecturas lo hagan correctamente y tengan conciencia de lo que hacen, ya que los textos son palabra de Dios, y a veces no se tiene el cuidado de transmitirlas bien, afirmó.
Cada momento litúrgico debe ser un signo muy bien practicado y entendido por los fieles, pero, además, debe trasladarse a lo social, una vez que finaliza la Santa Misa, indicó.
Este mundo cada vez se ha venido secularizando más por el materialismo, y quiere hacernos perder el domingo como Día del Señor; se va perdiendo el sentido de lo sagrado, y ante esto necesitamos fortalecer en los sacerdotes, laicos y religiosas ese espíritu, para que la gente no se desanime y viva mejor la celebración dominical, comentó.
En el misal romano no hay variaciones profundas, pero sí algunas, como el momento del Padre Nuestro, que debe rezarse ahora con las manos elevadas al Señor; el rito de la paz, debe hacerse más significativo, con más calor humano; el acto penitencial se insiste en las dos mesas: la mesa de la palabra de Dios y la mesa de la Eucaristía, porque la una es para proclamar su Palabra y la otra para la celebración de la Eucaristía, en donde también está la presencia de Dios.
El lugar de la lectura tiene que ser digno, especial, no movible, arreglado de cierta manera, pero hasta ahora muchas veces en el púlpito se lee la lectura, se dirigen los cantos, se dan los avisos, etc.; pero eso no puede ser así, porque cada espacio debe tener su lugar, dijo.
El espacio de la celebración, el lugar para los cantos, en fin, todo en su respectivo lugar debe ser un mensaje, para que cuando uno entre al templo, los signos le hablen y sepan guardar el debido respeto.
MISA DEBE AYUDAR AL CAMBIO
Cada sacerdote y laico retransmitirán este seminario, pero primero van a vivir mejor la Eucaristía en forma particular para mejorar las fallas que se estaban dando.
La misa ya no es un precepto, una obligación para cumplir, sino que cuando se llena uno del Señor, eso se traduce en tratar de darse a los demás, y hay una transformación interior que lo lleva a uno a servir, a ser solidario, a vivir de la verdad, a tener un verdadero cambio.
Madre Teresa de Calcuta no podía vivir un día sin la Eucaristía, porque eso la impulsaba a servir, porque en la Eucaristía Jesucristo se da, se dona, se parte, da su cuerpo y su vida por nosotros, y eso lo lleva a uno a darse, pero hasta ahora muchos lo han vivido como un rito, como por cumplir un mandato.
Entonces, tomar esa conciencia es el sentido de ese curso, porque puede ser que estemos asistiendo a misa sólo por cumplir, y el Departamento de Liturgia de la Conferencia Episcopal ha dado este paso en la búsqueda de hacer más dinámica la celebración, en cuanto a vivirla y llevarla a la práctica.
MISA NO ES RITO MUERTO
El curso también motivó a darse cuenta que Dios está presente en la celebración eucarística, pero también en el otro, en el necesitado, en el más pobre. Y viviendo bien la Eucaristía, esa presencia se alarga, es decir, que la celebración de la misa no es solamente el domingo, sino todas las 24 horas del día y toda la semana, o sea, que ésta ayuda a vivir bien cristiana y humanamente toda la semana, y alguien que vive bien a conciencia la celebración va a vivir en el servicio, en la caridad y solidaridad, porque la eucaristía no es un rito muerto ni aislado, sino que es una iluminación, algo que lleva a vivir humana y cristianamente, afirmó. 
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