Semblanza de un gran nicaragüense
El legado de mi padre
Ricardo J. Terán Salomón*
Don Roberto inició su carrera empresarial hace más de 50 años, siendo siempre un miembro activo de las asociaciones y entes que se han edificado para la conducción del sector privado y comercial en nuestro país.
Durante todos los años, don Roberto fue un verdadero nicaragüense, y me lleno de orgullo al decir que mi padre nunca abandonó su país. Convivió con todos los gobiernos que han pasado en nuestra historia, y como a él mismo le gustaba recordar, en las duras y en las maduras estuvo presente para Nicaragua.
Nos dejó un legado que nos vemos en la obligación de seguir. Nos heredó su ejemplo de trabajo honrado, el espíritu de servicio, el amor a la verdad y la justicia, el amor a la familia, a Nicaragua y a Dios sobre todas las cosas.
Don Roberto tuvo el mérito de dignificar al comercio como una verdadera carrera profesional.
Recuerdo que mi padre solía decir que tradicionalmente en el país se ha considerado al comercio una actividad improvisada y a los comerciantes como piratas. Esta lamentable opinión quizás fue más bien fuente de inspiración para que él luchara por la profesionalización del comercio, que es uno de los oficios más antiguos de la historia, y el cual debe ser ejercido con orgullo, honestidad y seriedad.
Su mensaje lo llevó a todos los rincones del país y a todas las personas que como él se dieron a la tarea de dar a Nicaragua empleo a través de empresas, pequeñas, medianas o grandes, y que hoy en día constituyen el sector privado de nuestro país.
También, como digno comerciante, don Roberto supo encontrar un balance entre una actividad empresarial y la necesidad de ejercerla con una visión social justa, sobre todo en un país con una enorme pobreza.
Es por eso que continuamente convocaba a la unión de los comerciantes y empresarios a comprender que nuestras decisiones deben velar por los mejores intereses de la nación.
Don Roberto en sus últimos años tuvo una actuación quizás considerada por algunos como confrontativa, pero por todos conocida como de un hombre firme y constante en sus principios y decisiones.
Su misión como nicaragüense fue que Nicaragua sea un país donde todos los ciudadanos disfruten de un bienestar económico y social en consonancia con la democracia.
En relación con el comercio, su principal objetivo al asumir la Presidencia del COSEP en septiembre de 1999, fue integrar a los representantes del sector comercial a las negociaciones de tratados de libre comercio y a combatir el contrabando, el cual se había convertido en el principal motivo de preocupación en el ámbito nacional.
Para esto, formó comisiones con las autoridades competentes para frenar este mal que tanto daño causa a la economía.
Asimismo, fue un hombre que se preocupó porque la sociedad nicaragüense estuviese informada y fuese consciente del impacto de las negociaciones comerciales y sus beneficios.
Don Roberto tuvo como principal lineamiento de estos años pasados el formar un acuerdo social tripartito entre la empresa privada, el gobierno y los trabajadores que permitiera al país un desarrollo sostenible.
Recuerdo sus palabras en septiembre de 1999, al asumir la presidencia del COSEP:
“Todos debemos fortalecernos, para que unidos venzamos los retos que se avecinan, y con la ayuda de Dios y de todos ustedes tener la Nicaragua que todos ansiosamente deseamos”.
Quiero agradecer en nombre de mi madre, doña Huguette, de mis hermanos Roberto, Ma. Eugenia, Huguette, Lucía y Carmencita, y toda la familia Terán, el apoyo incondicional que brindaron a mi padre.
Hoy se sentiría orgullosísimo de ver el reconocimiento que Nicaragua entera le ha hecho. De estar en el auditorio que lleva su nombre, y en este edificio, que aunque el día que él tomó la decisión de construir, fue criticado. Pero la historia lo ha premiado como una decisión acertada, y hoy con gran orgullo todos nosotros --los comerciantes-- tenemos un lugar que podemos llamar nuestra casa de comercio, para albergar la Cámara de Comercio.
Nos comprometemos ante ustedes a continuar el legado de don Roberto Terán Balladares (con gran orgullo mi padre) de haber creado una familia de verdaderos comerciantes, para servir, construir y trabajar en una nueva Nicaragua.
* Resumen de su discurso en el funeral de don Roberto. 
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