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SáBADO 28 DE JULIO DEL 2001 / EDICION No. 22443 / ACTUALIZADA 12:00 am

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La confesión del profanador

En una conferencia de prensa organizada por el Frente Sandinista el jueves pasado, se presentó el señor Santos Manuel Muñoz Ortiz acompañado del periodista Silvio Mora, vocero oficial de dicho partido, para pedir perdón por haber utilizado un disfraz con símbolos de la Iglesia Católica durante la manifestación sandinista del 19 de julio.

Se recordará que Muñoz Ortiz se presentó en medio de la multitud de manifestantes llevando en su cabeza una mitra pintada de rojo y negro y con una cruz al frente, y sosteniendo en la mano una copa al estilo de un cáliz, con la evidente intención de hacer mofa de las autoridades de la Iglesia Católica —específicamente del Cardenal Miguel Obando y Bravo— y de los símbolos sagrados de esa institución religiosa.

Recién ocurrido el evento, el vocero oficial del Frente Sandinista dijo que el individuo “podría ser un infiltrado que quiere provocar conflictos entre la Iglesia Católica y el Frente Sandinista”. Y cabía pensar que así fuese pues, como dijimos en el editorial del lunes 23 de julio (“El proverbio chino”), tienen que ser muy torpes los dirigentes de un partido político —cualquiera que sea—, para hacer semejante profanación de símbolos religiosos cuando tratan de obtener votos para ganar unas elecciones. Luego, el jueves de esta semana, Muñoz Ortiz declaró que la idea fue suya solamente y no de su partido, y que nunca fue su intención mofarse de la Iglesia Católica ni de su jerarquía.

La conferencia de prensa fue organizada por el Frente Sandinista un día después de que los periodistas dieran con el paradero de Muñoz y lo identificaran como militante sandinista. Es evidente que el FSLN la hizo para tratar de calmar el enojo de la feligresía católica motivado por el grosero acto del confeso sandinista.

Sin embargo, el vocero del FSLN, Silvio Mora —quien durante la conferencia de prensa estuvo al lado de Muñoz— dijo después que Muñoz confesara su filiación sandinista que la idea del disfraz fue suya, que todo “fue un montaje del PLC”. Con eso, el vocero del Frente Sandinista prácticamente insultó la inteligencia de los nicaragüenses al insistir después de la confesión pública de Muñoz, en hacer creer que el hecho había sido un montaje del PLC para perjudicar las relaciones del FSLN con la Iglesia Católica.

Estamos en un año electoral y, aunque no se justifique, no resulta extraño ver que los partidos políticos contendientes recurran a veces a expedientes poco éticos para tratar de desprestigiar al adversario. De ahí que mientras no se identificara al autor y no se conociera su militancia, no se podía culpar a ningún partido político en particular por lo acontecido. Es más; ni ahora lo hacemos, ya que de acuerdo a lo confesado por el autor del hecho, la idea fue sólo suya, no de las autoridades de su partido.

Lo que sí resulta inevitable es notar que sólo en las manifestaciones sandinistas se insulta a la Iglesia Católica y a sus jerarcas. Todavía está viva en la memoria de la ciudadanía el atropello perpetrado por el Frente Sandinista contra el Papa Juan Pablo II, cuando visitó Nicaragua por primera vez, en 1983. Por otra parte, es interesante observar que a pesar de que muchos sandinistas se consideran católicos, aparentemente ninguno de los presentes en la plaza se sintió ofendido por el acto de Muñoz. Estamos seguros de que si alguien se hubiese presentado vestido así en una manifestación de cualquiera de los otros partidos participantes en esta campaña electoral, hubiese merecido el repudio de los presentes.

El Frente Sandinista insiste en que si volviera a gobernar no cometería los abusos que cometió mientras ejerció el poder durante la década de los ochenta del siglo pasado. Sin embargo, las acciones de algunos de sus militantes y de muchos de sus líderes, ponen en duda la sinceridad de su conversión. Lo que hizo Muñoz Ortiz en la Plaza de la Fe, y las declaraciones del vocero de prensa del FSLN, son una muestra fehaciente de lo anterior.  
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