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SáBADO 28 DE JULIO DEL 2001 / EDICION No. 22443 / ACTUALIZADA 12:00 am

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Zona de strikes
¿Hay que creerle?

Edgard Rodríguez C.
edgard.rodriguez@laprensa.com.ni

Para Ricardo Mayorga ha llegado el momento de actuar.

Toda la firmeza y seguridad que ha proyectado a través de las palabras, serán algo inútil e inexistente, si no dispone de las herramientas para respaldarlas con hechos.

Lo expresado por Ricardo podría tener múltiples lecturas. Por momentos pienso que con su desbordante optimismo ha colocado mucha presión sobre sus hombros.

Ha dicho que va a noquear a Andrew Lewis. Incluso ha sido específico al asegurar que lo despachará en el tercer asalto. Quizá lo haga, o a lo mejor no.

Sin embargo, desde otra perspectiva, hay que reconocer que sólo quien confía realmente en su potencial es capaz de dejarlo saber con autoridad, como lo ha hecho.

Eso, obviamente, no garantiza el triunfo, pero no es necesario ser sicoanalista para concluir que, en efecto, el éxito comienza a producirse con un enfoque positivo.

La imagen que hemos tenido de Mayorga ha sido la de un golpeador potente, pero sin los aditamentos técnicos que le permitan canalizar adecuadamente su poder.

Rigoberto Garibaldi, su entrenador, asegura que está aumentado y corregido. Y de acuerdo con los antecedentes, Garibaldi ha sido un adiestrador capaz y muy honesto.

Cierto, tampoco eso garantiza una victoria, pero estamos absolutamente convencidos que de no estar bien, Garibaldi sería el primero en hacerlo saber públicamente.

Otro detalle, Ricardo ha llevado a sus padres y los va a situar en primera fila. Y por lo que he escuchado, los aprecia mucho. Yo no creo que los lleve para hacer el cuadro.

A uno le gusta que lo miren cuando hace las cosas con decencia. Pero cuando sos malo, no querés que quienes te conocen, y peor aún, tus padres, sufran una vergüenza.

Sin embargo, todo esto es teoría pura. Lo esencial será observar a Mayorga “colocando toda la carne sobre el asador”.

Dice Garabaldi que está bien preparado, ahora falta observar qué tan disciplinado es desde la perspectiva táctica. Eso sólo se podrá averiguar en la propia línea de fuego.  
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