PLC, caudillismo y consecuencias
Es lamentable y perjudicial el comportamiento político de los convencionales del Partido Liberal Constitucionalista, que han centrado sus decisiones en una sola persona: el Dr. Arnoldo Alemán Lacayo, secundado por un grupo directivo incondicional y sumiso que se supone representan el destino de una agrupación política que tiene amplios objetivos democráticos y de raíces populares.
Dentro del PLC no existe libertad de discusión. No existe libertad de disensión. No existe libertad de expresión. No existe libertad de conciencia política. Éstas han perdido vigencia y validez y sus manifestaciones públicas de parte de algunos disidentes son consideradas como desleales y merecedoras de sanciones enérgicas, a como se ha comprobado en el pasado con los casos de los señores Eddy Gómez, José Antonio Alvarado y otros. No hay democracia.
El Partido Liberal Constitucionalista que tanto sacrificio, trabajo y esfuerzo costó a sus fundadores, ha generado una inversión de valores y relaciones entre la legítima fuente de autoridad, sus partidarios, y la autoridad delegada, el Comité Ejecutivo Nacional, quien se ha convertido en un superpoder, y que ha usurpado esa voluntad popular.
Ya el Dr. Arnoldo Alemán lo ha dicho: En el 2001 será el próximo Presidente de la Asamblea Nacional y en el 2006 volverá a ser Presidente de Nicaragua.
Mientras el PLC no se convierta en el verdadero representante del pueblo mayoritario que desea paz, prosperidad, desarrollo, trabajos, progreso, eficiencia, responsabilidad, integridad, honestidad, no corrupción, no megasalarios y demanda sanciones a los abusadores y usurpadores del Poder Público, será muy difícil que vuelva a ejercer las funciones públicas en Nicaragua.
Ernesto Flores Nicaragüense, reside en San Francisco, CA, EE.UU. 
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