Alemancismo y Orteguismo
Daniel Ortega Saavedra habla de garantizar la estabilidad, seguridad y paz para el país, algo que es lógico y se espera de cualquier gobierno. Dice que no habrá confrontación en Nicaragua. Dice que promoverá la lucha contra la corrupción, que hará un gobierno honrado y austero, eliminará los altos sueldos y dará trabajo al pueblo. Ofrece el mismo programa de kioscos tecnológicos que don Enrique ya empezó a inaugurar.
Ortega habla oblicuamente de ir contra el aborto. ¿Qué piensan las feministas de esto? Habla de igualdad para las mujeres pero desde hace rato que las mujeres juegan un papel importantísimo en la vida política de este país, siguiendo el ejemplo de doña Violeta que demostró que no hay imposibles para ellas en Nicaragua.
Habla de bancos de tierras y reactivar la producción nacional pero no dice de dónde saldrán los fondos. Nicaragua tiene un déficit presupuestario terrible.
Para respetar los acuerdos internacionales Ortega tendría que seguir un gobierno trazado por el FMI y el BM. Entonces, ofrece más de lo mismo. Y es que en un juego democrático el FSLN pierde la sazón que podría darle a la sopa. Se convierte en un “cubito Maggi” en vez de la fuerte especie natural que una vez pudo haber sido.
Aplaudo la presentación coreográfica de la plaza. Nadie mejor que los sandinistas para ofrecer una tarde de esparcimiento a los nicaragüenses.
Sus concentraciones están llenas de simbología, mística, fiesta, buena música (no faltó Mejía Godoy que canta muy bien), comida, licor y fuertes consignas llenas de nacionalismo. Nadie podrá meter ni las manos al talento que los rojinegros tienen en ese campo.
Me quedo con la música y el espectáculo de los sandinistas, pero con el plan de gobierno de don Enrique y con los diputados verdes.
Zacarías Chamorro. 
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