Zona de strikes
¿Quién es el mejor?
Edgard Rodríguez C. edgard.rodriguez@laprensa.com.ni
Hay algo más que diez pulgadas de diferencia entre Greg Maddux y Randy Johnson.
Maddux ha llevado a tal extremo la agudeza de su precisión para ubicar la pelota en la zona de strikes, que ha redefinido el concepto de control. Johnson por su parte, se ha tornado tan mortífero que a veces sin control, intimida y termina por imponerse.
El pasado lunes, Maddux ofreció otra obra maestra mientras blanqueaba a Tampa Bay. Hizo 100 disparos al home, de los que 74 fueron strikes. En cierto instante del juego, la relación llegó a ser de 35 envíos buenos por apenas 4 bolas malas.
Sin embargo, lo más impactante, además de sujetar a los Devils Rays en apenas 6 hits, fue que llegó a cinco aperturas consecutivas en las que no concede ni una sola base por bolas y ha ganado 8 de sus últimas 9 aperturas con los Bravos.
¿Y Johnson?... Bueno, se acaba de tirar un relevo en el que de 21 outs posibles, logró 16 por la vía del ponche ante San Diego, mientras cedía apenas un hit en 7 innings. ¿Dígame si eso no es espeluznante? Y eso que va rumbo a 38 años.
Johnson dispone del mejor pitcheo en el béisbol que es la bola rápida. El escaso tiempo que se toma en llegar al plato, dificulta el juicio para los bateadores, quienes además llegan intimados por la figura y fortaleza del látigo de Arizona.
Pero Maddux ha demostrado que no necesita tanto poder para ser exitoso. Su mejor recurso es el control y su habilidad para descubrir la zona vulnerable de cada bateador... ¿Y cuando no tiene control?... Bueno, eso no ocurre muy a menudo.
¿Y quién es el mejor? Bueno, Pedro Martínez, quien parece disponer de una mezcla de ambos: poder y precisión, más perspicacia, pero está lesionado.
Me gusta ver a Maddux. Lo disfruto como cuando observaba a Scott McGregor desajustar adversarios con su cambio de velocidad desde la colina de Baltimore. Pero es todavía más espectacular observar el poder de Johnson.
Igual que el jonronero, el ponchador es el que atrae a la clientela. Y si aparte de ponchar, es ganador como Johnson, bien vale un viaje al estadio. 
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