Hambre mata a cinco personas
Alina Lorío L. - Corresponsal departamentales@laprensa.com.ni
SANTA MARIA, NUEVA SEGOVIA.- El presidente de la Red de Promotores de Pequeños Productores de Santa María informó del fallecimiento de cuatro personas adultas y un menor, por hambre, enfermedad silenciosa que con el nombre de “desnutrición severa” azota a comunidades donde el invierno se ha ausentado durante tres años consecutivos.
Carlos Bustamante Rodríguez, presidente de la Red de Promotores de Pequeños Productores de Santa María, indicó que ha tenido información de cuatro fallecimientos de adultos en comunidades como Calabacera, La Quemazón y El Aguacate, que han muerto “inflamados, y eso supone una desnutrición severa”, dijo.
Mencionó entre los fallecidos a Miguel Zúniga Rojas y Cristóbal Sandoval. Este último de La Quemazón, el cual, según los rumores en la comunidad, murió unas cuatro horas después de “cenarse una panita de mango maduro”.
TAMBIEN NIÑO
Otro caso revelado por la señora Norma Olivera Cáceres, líder de la Red de Promotores en la comunidad La Quemazón, es el fallecimiento hace pocos días de un niño de apenas cuatro meses de nacido, seis días después que su mamá Paula Barahona lo regaló en estado completamente crítico a una enfermera, “porque era alimentado únicamente con té de canela”.
En Las Brisas, una comunidad ubicada a unos 15 kilómetros al noroeste del poblado de Santa María, su alcaldito y vicepresidente de la Red de Promotores, sostuvo que los 250 habitantes “a veces desayunamos y cenamos, pero a veces no hacemos ni un solo tiempo.
Unos van hasta El Carrizal (comunidad hondureña fronteriza), a Los Robles o a Las Minas a buscar mangos para crear una reserva de dos días, después quedan en las mismas, tal vez buscando quién les regale una tortilla o un trago de leche para los niños”.
El Río Zapotal, una fuente histórica de abastecimiento de agua para la comunidad de Las Brisas, está seco, “pareciera que es un desierto ahora”, y los habitantes del lugar ahora se ven obligados a caminar un kilómetro a otra comunidad conocida como Las Vueltas, en donde por la falta de letrinas la defecación al aire libre provoca la contaminación de la quebrada.
“Tenemos que hacerlo así, ¿para dónde agarramos? Lo más que podemos hacer es conseguir un poco de cloro para protegernos”, dijo don Santos Tomás Martínez, quien aseguró que si bien han pensado en un éxodo masivo, “la mayoría teme dejar abandonadas sus propiedades”.
ANIMALES TAMBIEN MUEREN
- El alcaldito y vicepresidente de la Red de Promotores en Las Brisas dice que ni el proyecto de crianza de gallinas financiado por la UNAG y los Polos de Desarrollo funcionó, debido a que las aves enfermaron y murieron de hambre, “otras que exploraban comida en otros terrenos desaparecieron”.
- Lo mismo ocurre con los cerdos y el ganado “¿cómo vamos a mantenerlos si no hay cosecha?”, se preguntó el alcaldito de la comunidad, al tiempo que informaba de la pérdida total de la siembra de primera de frijoles, y que con un poco de suerte podrán aprovechar algunas “manchitas” de maíz en las 150 manzanas de tierra aptas para la agricultura. 
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