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VIERNES 20 DE JULIO DEL 2001 / EDICION No. 22435 / ACTUALIZADA 12:30 am

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Rosario Murillo reaparece

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Rosario Murillo brindó un discurso emotivo.

 

José Adán Silva
joseadan.silva@laprensa.com.ni

En medio de la tenaz llovizna que persistió la tarde de ayer, reapareció Rosario Murillo, esposa de Daniel Ortega, leyendo un emotivo y poemático discurso de mea culpa por los errores del pasado, en el que, aparte de llamar a la reconciliación, negó la realidad del caso de su hija Zoilamérica Narváez, quien acusa al candidato presidencial sandinista de haberla violado durante varios años.

Murillo subió una especie de pasarela que sirvió de tarima, acompañada de Ortega, y pidió tímidamente el micrófono, mientras bajo un paraguas sostenía temblorosa las hojas de su discurso.

Agradeció a los presentes el tiempo que le prestaran a sus palabras, y luego dijo que estaba ahí porque no tenía nada que ocultar, ni representaba a partido alguno, ni defendía otros intereses que no fueran los propios. “No soy más que yo misma, y como mí misma, es decir como mujer, como madre y ante todo como ser humano, me presento aquí ante ustedes”, dijo, mientras un ligero estupor se concentraba en los presentes que se preguntaban de qué estaba hablando Murillo.

La esposa de Ortega reconoció los errores del gobierno de su esposo en los años ochenta y lamentó la pérdida de muchos nicaragüenses, así como las medidas utilizadas para gobernar del sistema sandinista. A este punto, un poco nerviosa por la presión de la gente que pedía que hablara Ortega, Murillo dijo que había que perdonar todos los errores del pasado para poder cambiar de verdad a Nicaragua, ya que, según su discurso, por culpa de esos errores aún hay “espejismos y niebla en la política” que siguen causando pérdidas.

“Hemos perdido amigos, ilusiones, compañeros, y todavía a estas alturas esos espejismos ¡nos tienen secuestrada una hija!”, dijo Murillo.

Zoilamérica Narváez, de 33 años, denunció en 1998 que Ortega la había abusado sexualmente cuando ella tenía 11 años, y lo hizo por casi 20 años más, hasta en febrero de 1998. El caso ha causado revuelo, y hasta el momento, aunque existe causa abierta, la misma está estancada por la inmunidad parlamentaria que cobija a Ortega. Zoilamérica fue hija adoptiva de Ortega desde 1986.  
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