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Tras tu partida…
Gema Santamaría
Para aquel que comparte mi exilio
Me pregunto si mi recuerdo no estará rasguñando tus espaldas, si el que yo evoque tu presencia con conjuros que se deletrean no con la boca, sino con los ojos, me habrá ya traído tu alma y te encuentres vacío, deshabitado, sin darte cuenta.
No he podido aún memorizarte completo y he ahí el origen de mis tristezas, pues no me basta el recuerdo para reconstruir tus contornos, tu cálido pecho, tus hombros erguidos, tu mirada infinita. Esa sonrisa que esconde profundos secretos, malicia prohibida.
No he llegado a tocar tus manos, así es que he de imaginar la tibieza en tu tacto, la destreza en tus dedos, la cuña perfecta en tus manos para alojar mis caderas.
Te he evocado tanto que he gastado ya el pálido vestigio que guarda mi mente. Bajo mis pestañas ya no te encuentras, con el olor no consigo llamarte, y aún así, te siento dentro de mí, tengo de tu aliento las entrañas repletas.
Tu ausencia ha penetrado aún más en mí tu recuerdo y me invades constantemente, y no me dejas, no me dejas. |
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