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VIERNES 13 DE JULIO DEL 2001 / EDICION No. 22428 / ACTUALIZADA 11:30 pm

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La convención liberal

La característica más notable de la convención liberal efectuada el miércoles 11 de julio en la ciudad de León, fue la preeminencia que demostró el presidente Arnoldo Alemán, quien, siendo sólo presidente honorario del PLC desplazó por completo, en sus funciones, al presidente oficial del partido, Dr. Jorge Castillo Quant.

Como para no dejar dudas sobre quién manda dentro de esa organización política, Alemán se sentó en medio de los candidatos a presidente y vicepresidente, Enrique Bolaños y José Rizo, respectivamente. Y no sólo ocupó ese puesto de forma protocolaria, sino que fue él quien juramentó a los candidatos a diputados que ese día ratificó la convención. Y por si fuera poco, Alemán anunció que quiere ser presidente de la Asamblea Nacional en el próximo período, añadiendo ese anuncio al varias veces repetido de que quiere ser otra vez presidente de la República en el 2006.

La sospecha expresada por muchas personas de que el Dr. Alemán una vez en la Asamblea Nacional manejará la bancada parlamentaria liberal a su gusto y antojo no es gratuita. Existen antecedentes sobre los cuales sustentan su opinión. Basta recordar el caso de las reformas a la Constitución Política que se formalizaron el año pasado como consecuencia del pacto entre Alemán y Ortega. Una de ellas consistió en reducir el porcentaje mínimo de votos que se requiere para ganar la Presidencia de la República en primera vuelta. Antes de la reforma, el porcentaje mínimo requerido era del 45 por ciento. La reforma a la Carta Magna lo redujo a 40 por ciento, y hasta el 35 por ciento, en caso de que el partido que quedase en segundo lugar en las elecciones, se ubicase a una distancia de cuando menos 5 puntos porcentuales del que obtuviera el primer lugar.

Esa reforma, que no tiene absolutamente ningún sentido positivo, y que, muy por el contrario, debilita al sistema democrático al permitir que un partido pueda acceder a la Presidencia de la República con una raquítica representación de solamente 35 por ciento del electorado, no puede explicarse más que como la contraparte que exigió el Frente Sandinista a cambio de otorgarle a Alemán una diputación gratuita y automática en la Asamblea Nacional una vez que termine su período presidencial. A todas luces, ese acto fue un intercambio de favores en el que el Frente Sandinista, como partido, obtuvo una gran ventaja, mientras que el Partido Liberal Constitucionalista, como tal, no obtuvo ninguna. El beneficio fue exclusivamente para el Dr. Alemán.

Lo relevante de ese caso es que en aquella oportunidad no hubo un solo diputado liberal que cuestionara ese arreglo que resultaba ser desventajoso, en primer lugar, para la vida democrática del país, y, en segundo lugar, para su partido mismo. Pero como era algo que el Dr. Alemán quería, todos los miembros de la bancada del PLC lo aprobaron sin cuestionarlo, dejando al descubierto una actitud de sumisión incondicional a la voluntad del Dr. Alemán. Es de esperarse, en consecuencia, que de materializarse sus deseos de llegar a ser Presidente de la Asamblea Nacional, Alemán no vacilaría en imponer, una vez más, su voluntad sobre los parlamentarios liberales. Y si los actuales —que fueron escogidos con su venia en 1996— actuaron así, no hay por qué pensar que los escogidos esta vez —también con su venia— vayan a actuar de manera diferente.

Es muy probable que el deseo de conformar la bancada roja con gente sumisa es el que haya impedido que se materializara la alianza entre el PLC y el Partido de la Resistencia Nicaragüense. El PRN, como partido que había convenido formar una alianza con el PLC, propuso a los candidatos que deseaba que lo representaran en la Asamblea Nacional, pero es evidente que el Dr. Alemán estimó que no serían sus incondicionales y no los aceptó. En su lugar, el PLC puso a personas que participaron activamente en la lucha armada de los ochenta pero que no son los que el PRN designó.

De manera que con la convención liberal, una vez más el control absoluto de Alemán sobre el PLC y la precariedad de los principios democráticos, se pusieron en evidencia.  
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