Campesinos de Chinandega piden auxilio al Gobierno
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 | Campesinos de seis municipios del norte de Chinandega
—donde ni atisban las lluvias desde hace 42 días, lo que ha
provocado la pérdida del ciento por ciento de sus cultivos—,
advierten que se les viene una grave crisis |
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En las comarcas del norte de Chinandega, los pequeños productores son los más afectados por la sequía al haber perdido los cultivos que representaban el sustento familiar. LA PRENSA/ARCHIVO. |
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Carol Munguía - Corresponsal departamentales@laprensa.com.ni
CHINANDEGA.- Los estragos por la pérdida en un ciento por ciento de los cultivos de maíz y frijol, en municipios del norte de Chinandega, ya se sienten. Emilio Monjarrez es un padre de familia de la comunidad de Rodeo Grande, del municipio fronterizo de Somotillo, que tras sufrir tres días de hambre con sus siete hijos intentó quitarse la vida, pero afortunadamente desistió de tan fatal decisión al ser persuadido por unos amigos que buscaron alimentos para su sobrevivencia.
Esa comunidad es parte de los seis municipios del norte de Chinandega, donde los campesinos se sienten liquidados por la sequía y las plagas que acabaron con sus esperanzas de vida, y en una reunión realizada en Somotillo pidieron que el gobierno atienda la grave situación que enfrentan los municipios secos de Chinandega.
SOLO EL TRIGO MILLON HA RESISTIDO
Los efectos contabilizados después de 42 días sin lluvias, indican que el ciento por ciento de los cultivos de maíz y frijol se perdieron, y que únicamente el trigo millón resistió al castigo del nuevo fenómeno que ocurrió este año.
En nombre de los técnicos de la Unag, Cristino Macareño reveló que se perdieron 13 mil manzanas de maíz, 5 mil 512 de millón, mil 652 de frijol, 100 manzanas de pasto, 633 de sorgo y 192 de hortalizas.
En lo que se refiere a los resultados de la cosecha de trigo millón, se prevé que se reflejará una disminución de los rendimientos por efectos de la sequía, los cuales estiman en un 40 por ciento.
Pese a la advertencia del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), sobre la sequía, los productores se arriesgaron a sembrar en el ciclo de primera. “Es que es nuestra única fuente de trabajo y tenemos que buscar la comida, dijo Arturo Carrasco, del municipio de San Francisco de Cuajiniquilapa.
ZONA DEBILITADA POR FENOMENOS NATURALES
La Zona Norte está debilitada por los fenómenos naturales. Un buen porcentaje de la población económicamente activa salió, o “mojado” o legalmente, hacia El Salvador, Guatemala y Estados Unidos, en busca de opciones; y otro sector buscó en la agricultura la forma de sobrevivir. Ambas opciones constituyeron un fracaso, porque a los primeros los han devuelto, y los segundos han perdido sus cosechas.
VELAR POR SEGURIDAD ALIMENTARIA
Los productores manifiestan que los alcaldes no se preocuparon por la inseguridad alimentaria de esta zona y por prevenir una hambruna, y sugirieron que los ediles, en conjunto con el gobierno central deben buscar opciones para salir de la crisis actual.
El campesinado de Chinandega sobrevive del trueque. Para obtener algunos productos de la canasta básica --alimentos diversos, jabón y otros--entregan aves de corral, cuajadas o frutas de su plantación. Así cubren algunas de sus necesidades, sin embargo, la crisis se profundiza en las comunidades más alejadas, estiman los productores.
Los únicos organismos que salieron al paso de la crisis de la Zona Norte han sido el Programa Mundial de Alimentos y el ONG Solidaridad Internacional; en la operación de socorro prolongada, el primero distribuyó raciones alimentarias para los seis municipios del norte de Chinandega.
La licenciada Ligia Saballos, delegada del PMA para Somotillo, indicó que del programa OPSR se entregaron cerca de 173 mil raciones alimentarias, y que del Proyecto 4571 se completó la entrega de cien mil paquetes alimenticios.
En lo que se refiere a Solidaridad Internacional, éste entregó créditos por 200 mil dólares al cinco por ciento de los productores de la zona, y trabaja aceleradamente en los proyectos de 41 micro-riegos en fincas rurales que en pequeñas parcelas siembran hortalizas con las que actualmente están sobreviviendo.
ESPERANZA EN POSTRERA
En este momento, los campesinos plantean a las instancias de gobierno que se les suministre semilla mejorada e insumos para enfrentar la cosecha de postrera, porque en el esfuerzo de primera se fueron sus cerdos y semovientes, y comenzarán de cero.
UN ACTO DESESPERADO
- La mayor crueldad con la que la naturaleza ha castigado a las familias campesinas del norte de Chinandega se conoció en la voz de la promotora comunitaria María Cristina Mairena Cuadra, de la comunidad de Rodeo Grande, a 20 kilómetros del fronterizo municipio de Somotillo.
- En el plenario de la reunión llevada a cabo en Somotillo, expuso que productores de esa localidad apoyaron al pequeño productor identificado como Emilio Monjarrez, quien intentó ahorcarse para poner fin a tres días de angustia en su hogar.
- Monjarrez, padre de siete hijos, intentó quitarse la vida después que se vio incapacitado de suministrar el alimento a sus vástagos, y no tener alternativa, porque sus plantíos estaban fracasados.
- El caso fue interpretado por la veintena de productores y técnicos como el ejemplo de muchos que viven en las zonas rurales, donde las familias de prole numerosa se alimentan de frutas como el mango, y están pensando en regalar a sus hijos ante la crisis de alimentos y el fracaso de los cultivos de granos básicos.
- Según el testimonio de la promotora, la comunidad salió al paso de la fatal decisión del campesino, y los vecinos dialogaron para persuadirlo de cometer esa acción.
- Técnicos del Inta y productores privados completaron una provisión para la familia Monjarrez. “No resolvemos el problema, pero al menos se le da apoyo moral, porque la situación de hambruna es general”, aseguró la campesina. 
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