Campesinos huyen del hambre
Benjamín Blanco y Celso Martínez nacionales@laprensa.com.ni
MATAGALPA.- Veinte niños con graves señales de desnutrición fueron ingresados a la Sala de Pediatría del Hospital Regional “César Amador Molina” de Matagalpa. Son parte de las 250 personas procedentes de fincas cafetaleras de la zona El Tuma-La Dalia.
Desde la semana pasada decenas de personas, la mayoría mujeres y niños, han emigrado del campo a la ciudad, dejando los campamentos cafetaleros porque no les pagan y carecen de alimentos para sus hijos.
Estas familias se guarecen en un galerón en la parte sur del Parque Los Monos, y manifiestan que quieren sobrevivir, que les permitan trabajar por alimentos.
Yáder Sáenz, un voluntario matagalpino que ayuda a proteger a las personas que huyen del hambre, dijo que si continúa la inmigración de gente de las fincas, la situación se volverá crítica.
“Ayer llegaron 40 personas más y lo más seguro es que continuarán llegando, porque esa gente se está muriendo de hambre, en las haciendas no hay qué comer”, comentó Sáenz.
María Victoria Picado, promotora del organismo Profamilia, valoró que “esta gente prefiere venir a pedir a la ciudad antes que dedicarse a robar”.
“Podría darse un estallido social tanto en el campo como en la ciudad”, indicó, tras explicar que esta problemática no tiene trasfondo político.
Se estima que la crisis económica originada por los precios bajos del café y las deudas de los caficultores han dejado en el desempleo abierto a 12 mil campesinos de Matagalpa.
CUATRO MESES DE ANGUSTIA
La crisis de los cortadores de café empezó hace cuatro meses cuando miles de campesinos se quedaron sin empleo, porque se paralizaron las fincas por falta de financiamiento. El alcalde de Matagalpa, Sadrach Zeledón, aseguró que gestiona ayuda ante organismos no gubernamentales, para los refugiados.
¿Y LA MEDICINA?
- A los niños que llevaron al Hospital Regional de Matagalpa, los pediatras de turno se limitaron a examinarlos y a entregarles recetas de medicinas, que sus madres no pueden comprar por falta de dinero, dijeron las mujeres que están sin protección en el parque de Matagalpa.
- Anoche las familias refugiadas contaban con 45 recetas médicas de igual número de niños que fueron atendidos durante el día, pero ninguno tenía el medicamento.
- La esperanza de ellos es que el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH) les lleve hoy los medicamentos.
- Carmen Morales Meza trabajaba en la finca Santa Lucía, y asegura que le quedaron debiendo el salario de dos quincenas, pero no la dejaban comerse ni una cabeza de guineos. Tiene una hija asmática, de 11 años de edad.
- Otra campesina, Jesús Orozco, dijo que en la finca Los Milagros le pagaban 15 córdobas diarios por regar seis quintales de urea en los plantíos de café, pero en esa hacienda ya no realizan ningún trabajo.
- Felipa Mora García, originaria de El Tuma, relató que su hijo Ezequiel, de cinco años, necesita medicamentos para curarse de “granos” que le han salido en el brazo izquierdo y parte del abdomen.
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