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MIéRCOLES 21 DE FEBRERO DEL 2001 / EDICION No. 22289 / ACTUALIZADA 01:32 am

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MI PUNTO DE VISTA
No hacemos periodismo complaciente

Freddy Potoy Rosales
freddy.potoy@laprensa.com.ni

A los funcionarios de gobierno les encanta el periodismo complaciente. Un buen periodista destaca lo bueno, lo justo y lo pertinente, venga de donde venga, cuando lo es. Pero tampoco se le tiene por qué rendir pleitesía a los ministros de Estado cuya función es trabajar y hacer bien las cosas, pues por eso devengan un jugoso salario que sale de los impuestos que pagamos los contribuyentes y gozan de muchas prerrogativas.

Pero tanto algunos ministros como algunos voceros, a veces han llegado a tener la osadía de pedir a los medios de comunicación que a determinado periodista que cubre la fuente, lo quiten y pongan a otro porque ese periodista “sólo publica cosas negativas, que no es muy ético, que tiene algo personal contra la institución, que es intransigente, agresivo...”.

Lo anterior no son más que conceptos desesperados de la ineficiencia administrativa en el Estado, es una muestra de preocupación porque se informa a la ciudadanía que los funcionarios públicos no hacen las cosas adecuadamente y que se diluyen en asuntos superfluos, periféricos y hasta sin importancia.

El malentendido de los ministros de Estado hasta llegar a la prepotencia, es creer que los periodistas son empleados de ellos que deben labrar sus imágenes y la de la institución para la cual trabajan. Un ministro debe entender que tiene que hacer su trabajo sin esperar que lleguen las cámaras de televisión, las grabadoras de las radioemisoras o las cámaras fotográficas de los periódicos. Tienen que cumplir con su responsabilidad y su obligación. Si no es así, que dejen de ser funcionarios y empleados públicos y que vayan a trabajar a Hollywood como estrellas de cine u otra cosa.

La ministra de Salud, Mariángeles Argüello, en las últimas semanas ha adoptado una reacción similar a la de otros funcionarios sometidos a la fiscalización pública, frente a los medios de comunicación: en principio no quería recibir a la periodista que investigaba algunos casos de presunta negligencia médica, luego limitaba el acceso de los periodistas de LA PRENSA a cubrir acontecimientos del Minsa y particularmente aquéllos que LA PRENSA ha investigado.

No omito decir que hasta esta semana el Minsa accedió a dos entrevistas después de solicitarlas por escrito.

En este caso, la ministra de Salud en algunas declaraciones ha pretendido poner en entredicho el profesionalismo de los periodistas de LA PRENSA, y su vocera ha venido al periódico a decirnos cómo debe cubrirse el Minsa y que cambien al periodista que cubre la fuente.

De pronto esto sería como que LA PRENSA solicite al presidente de la República que quiten a la ministra de Salud porque enfrenta serios problemas con presuntas negligencias médicas que se ventilan en los Tribunales, que hay un desabastecimiento de medicamentos en varios hospitales y que no se han resuelto las impugnaciones de algunas licitaciones.  
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