En memoria del doctor Peter Boddy a un año de su fallecimiento
“La muerte brinda a todo creyente seguro la copa que es la verdadera vida. Ella confiere felicidad y es portadora de alegría. Otorga el don de la vida sempiterna”....
Baha‘u’llah.
En nuestra mente se posesiona la imagen de tu altiva figura ya que eras una persona inclaudicable en todo lo que emprendías. Hace un año que partiste a la Eternidad, fue un golpe muy fuerte, tanto para tu adorada familia como para las personas que tuvieron la dicha de conocerte y en particular para la Comunidad Bahá‘í que te entregaste con amor y decisión para dar el mensaje; fuiste un bastión en todo lo concerniente a la Fe. Dios con su gran misericordia y benevolencia debe de tenerte muy cerca de su glorioso y deslumbrante trono por todo lo bueno que hiciste en esta tierra, ya que tus virtudes de hombre probo y ese tu corazón lleno de amor para todas las personas que se acercaban a ti, fuiste recibido con júbilo en los mundos celestiales.
Es verdad que tu partida nos desgarró el alma, pero hay una esperanza de que estas cerca de la presencia del Señor por tu amor y cariño que distes a tus seres queridos y amistades, ya que demostraste con palabras y hechos el afecto que nos tenías, pues eras una persona noble y con ese deseo de ayuda hacia los necesitados. Estás gozando en esa eternidad que tarde o temprano llegaremos a hacerte compañía. Fuiste un hombre sincero y honesto, ya que dejaste una huella muy profunda en mi corazón, pues te recuerdo con cariño y mis ojos se enturbian de lágrimas al elevar una oración en tu memoria. Solo el recuerdo de tu sonrisa bonachona ha sido guardada en mi mente y como un homenaje a tu memoria te dedico estos versos:
Un año hace que te fuiste dejándonos una profunda herida, de nuestro corazón nunca saliste. Ya que tú eras un antorcha encendida.
Ahora que estás en la Eternidad gozando de las delicias del cielo, Dios con su gran bondad te recibió y te dio Consuelo.
Los Baha’ias estamos orando para que Dios te acoja en su mansión, pues el mensaje que fuiste dando lo recibieron con mucha decisión.
Amigo mío, al infinito partiste tu alma estaba llena de candor Que dolor más grande nos diste ver tu cuerpo inerte y lleno de amor.
Te recordaremos toda una vida, La Fé Bahá’í estaba dentro de ti, No había para vos otra salida Y eso nos conforta y más para mí. Alzaste vuelo a los mundos del Señor Pero tu espíritu está con nosotros, Ya que siempre nos diste Amor Y una sonrisa asomaba en tu rostro.
Descansa en paz amigo mío.
Francisco J. Arauz Herrera
Ticuantepe 
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