A mi padre Abraham Chamorro Alfaro, en el tercer aniversario de su partida
Abraham Chamorro Alfaro fue mi padre, con sus cualidades y defectos, un hombre muy conocido como el Potro Pinto o el Chele Abraham, en el barrio conocido como William Díaz, donde creció y aprendió a sobrevivir para enfrentar la vida.
Ahora escribo en su tercer aniversario de su partida, porque no quiero que sea olvidado, quiero que todos los que lo conocieron sientan y piensen que él está siempre con nosotros.
Porque la vida se compone de sentimientos que se deben expresar y comunicar y hoy quiero expresarme y decirles que él está en cada pajarito suelto a su libre albedrío como él decía; por que también querer mucho a una persona especial significa ser feliz, incluso sin ellas, aprendiendo a crecer cada día. 
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