Muerte de Comandante “3-80” bajo diez años de misterio
José Adán Silva joseadan.silva@laprensa.com.ni
Managua, 16 de febrero de 1991. Enrique Bermúdez Varela, comandante “3-80”, abandona el bar La Cita, del Hotel Intercontinental y se dirige a su vehículo, una camioneta Cherokee azul, placas PR 0233. Son las 9:30 de la noche y el coronel Bermúdez trae cara de que lo han dejado plantado.
Bermúdez, el famoso comandante de la Resistencia Nicaragüense que burló emboscadas planificadas y ejecutadas por la Inteligencia sandinista, no llegó a alcanzar su camioneta. Un desconocido, sin duda un magnífico tirador, se le acercó y le abrió la cabeza con un disparo que le mató de inmediato.
El cuerpo cayó a la orilla de la camioneta Cherokee. Se asegura que el arma fue una Combloc, pistola muy peculiar diseñada en los países del desaparecido bloque socialista. Fue el último crimen político que conmocionó a Nicaragua y diez años después sigue sin ser esclarecido.
En los archivos del Departamento de Investigaciones Criminales de la Policía Nacional se le clasificó como “Caso 0217-91”. Es voluminoso y está denominado como “Expediente en Búsqueda de Culpables”. Teóricamente está abierto, según el Comisionado de la Policía Marlon Montano, “en espera de nuevas pistas o hechos que conduzcan a esclarecer el crimen”.
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