Reportaje Investigativo: Caso 380, expediente abierto
Hurtado: Policía hizo esfuerzos por esclarecerlo
José Adán Silva joseadan.silva@laprensa.com.ni
Carlos Hurtado, entonces Ministro de Gobernación y actual Presidente de la Comisión de Defensa y Gobernación de la Asamblea Nacional, recuerda que desde el inicio de las investigaciones la Policía catalogó el caso como “Presunto Crimen Político”.
Por órdenes directas de la Presidenta Chamorro la Policía Nacional fue subordinada a Gobernación, recibiendo Hurtado “todos y cada uno de los movimientos de la Policía”.
Hurtado, quien conoció a Bermúdez en los años ochenta, dice que fue testigo de que la Policía Nacional, que manejó las investigaciones bajo sigilo para no “entorpecer las investigaciones”, hizo serios esfuerzos por aclarar el crimen, “pero no se pudo aclarar nada. El trabajo lo hicieron personas de alto nivel del crimen organizado. No dejaron pistas, huellas ni nada”.
Un día después de la muerte, la Policía interrogó a varias personas que estuvieron cerca del lugar del crimen. Dos de los primeros testigos interrogados por la Dirección de Investigaciones Criminales de la DIC fueron los taxistas Rafael Law Cordero y Juan de la Cruz Tapia, quienes dijeron a la Policía que oyeron algo como “el quiebre de una bujía” y luego vieron arrancar rápidamente a un auto al que no pudieron identificar.
A partir de ahí se inició una serie de interrogatorios a testigos que poco a poco fueron descartadas por la Policía, según Hurtado, por imprecisión en sus testimonios. Incluso, Hurtado recuerda que hubo un hombre que llegó a rendir informaciones y luego se esfumó. Se identificó como Javier Rivera Dávila, dijo conocer la identidad de los asesinos, pidió vigilancia policial y luego, sin que nadie supiera de él, se esfumó.
Lo único que aportó fue una dirección: Ciudad Jardín, casa F-22. En los años 80, durante el gobierno sandinista, ahí funcionaba una “casa de seguridad”. Después no volvió a aparecer. 
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