MI PUNTO DE VISTA
Los verdes naufragan
Freddy Potoy freddy.potoy@laprensa.com.ni
La “posición de fuerza” del Partido Conservador parece una pequeña historieta política de alguien que se enfrenta con una pistola de agua contra dos personajes armados hasta los dientes con los cuatro poderes del Estado manejados a su gusto y antojo, con el poder económico en la bolsa y todas las triquiñuelas que se le puedan ocurrir para desbaratar a alguien.
Promover la candidatura de doña Violeta Barrios de Chamorro es un acto desesperado de los conservadores y compañía. La ex presidenta de Nicaragua ya jugó su rol histórico en la nación; empujarla a enfrentarse a dos fuerzas políticas radicales y deshonestas sería exponerla demasiado. Pero vaya, que ella y sus allegados lo decidan.
Sólo los conservadores creen que pueden lograr las reformas a la Ley Electoral y todo lo que piden. Lo que puede ocurrir es que semejante par de malvados (FSLN y PLC) le abran la soga a los verdes y sus acompañantes, le soquen el cuello y resulten perdiendo todo por querer “jugar bola recia”.
Tiene que haber otra alternativa de evitar que ambos partidos políticos corruptos sigan haciendo de Nicaragua un jugoso botín para enriquecer sus arcas. El problema es que ya no hay tiempo y los zánganos que tienen al país agarrado del cuello colgándolo a la orilla de un abismo, harán lo imposible para que surja otra fuerza política que destrone a una dictadura civil constituida por dos partidos ideológicamente antagónicos, pero corruptamente convergentes.
Los verdes están naufragando. Sus problemas internos, su difícil situación económica y golpe de imagen que el mismo Pedro Solórzano les asestó al irse del partido, los pone en una situación precaria para “negociar”. Seguramente el PLC y el FSLN se ríen frente a la parranda de los verdes.
No nos engañemos, hay quienes son políticos y hay quienes son empresarios fuertes, y estos últimos no arriesgarán su capital por sueños politiqueros. Se amarrarán con quienes tienen el poder en sus manos, y ahorita los liberales y sandinistas son quienes tienen el poder, fuera de allí el resto es espectáculo político y electoral.
Pedro Solórzano jamás hará creer a los nicaragüenses que se retiró por asuntos personales y porque no había un rumbo definido dentro de su partido; el pueblo ya ha venido conociendo a Solórzano y él cree que la gente todo el tiempo se tragará su cuento. Yo no creo que su retiro haya sido así.
Entonces sí es urgente y necesario formar una verdadera fuerza que ayude a Nicaragua y quitar del poder al FSLN y el PLC que se han enriquecido y mantenido a Nicaragua en extrema pobreza, mientras ellos nadan en un mar de corrupción y atropello a los derechos humanos, lesionando el derecho a que los niños tengan salud, educación y vivienda.
La institucionalidad del país sigue siendo un sueño. Sólo quedan dos instituciones salvables: el Ejército y la Policía, pero parece que esta última será entregada en bandeja al poder político. 
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