Moral y luces
El Presidente Arnoldo Alemán inauguró ayer el año escolar 2001 en San Juan del Norte, histórica población situada estratégicamente en la desembocadura del río San Juan en el mar Caribe que ha sido tradicionalmente olvidada y marginada por los gobernantes.
Es muy importante que el Gobierno celebre esos eventos cívicos en lugares tan lejanos y olvidados, como San Juan del Norte, pues le ayuda a sus poblaciones a levantar el sentido de la autoestima. Pero al mismo tiempo es decepcionante saber que lo que se pretende en realidad no es exaltar la dignidad de las personas que viven en los lugares alejados y marginados, y promover su integración con el resto del país, sino el interés de lucro personal y familiar y el afán de incrementar el valor de extensas propiedades adquiridas en las riberas del río San Juan, en condiciones que no están claras, según lo ha revelado LA PRENSA en sus más recientes ediciones.
Por otro lado, el gobierno anunció que ha distribuido o está distribuyendo un bono de 2,000 córdobas (150 dólares más o menos), entre los empleados públicos que tienen hijos en edad de escuela y ganan menos de 10 mil córdobas mensuales. Con esta bonificación se beneficiará a unos 23 mil cabezas de familia, según informó el Ministerio de Educación, que también habló de que se distribuirán unas 300 mil mochilas escolares.
(Sólo por comparar, en Costa Rica el bono escolar se da a más de 100 mil familias de escasos recursos, con derecho a tres bonos por hogar que les cubren el 80% o más de los costos de útiles y uniformes. Además, arriba de 80 mil empleados públicos reciben el “salario escolar”, una bonificación que tiene la misma finalidad del bono escolar).
Por supuesto que la gente de San Juan del Norte y en general toda la población del país, lo que necesita es mucho más que inauguraciones oficiales, la bonificación escolar de 2 mil córdobas a 23 mil empleados públicos y la distribución de 300 mil mochilas escolares, con todo y lo importantes que son para los beneficiados. Esto es muy poco o prácticamente nada en Nicaragua, donde este año más de un millón de niños en edad escolar no asistirán a la escuela, la educación ha bajado a niveles deplorables, faltan miles de educadores y a los que hay se les paga míseros salarios (aunque desde 1997 hubiesen recibido aumento de 100%, según el ministro de Educación).
Un país es atrasado y pobre, o desarrollado y rico, según sea la atención y los recursos que gobierno y sociedad le asignen a la educación, cuya importancia en relación con el desarrollo económico y la prosperidad es la misma que tiene la libertad respecto a la creación de riqueza y prosperidad. O sea que así como no se puede desarrollar la economía sin una cuantiosa, permanente e integral inversión educativa, tampoco es posible crear una sociedad próspera si no hay suficiente libertad para trabajar, invertir, elegir, informar, etc., etc.
No es por casualidad que en Nicaragua hay grandes déficits en inversión educativa y en respeto y práctica de la libertad, con lo cual se frena el desarrollo económico y se distorsiona el proceso de democratización. Los déficits en educación y cultura de la libertad han permitido a las cúpulas partidistas retroceder la institucionalidad democrática (pacto libero-sandinista para proteger la corrupción bipartidista), y causan que gran parte de la población se encuentre ahora angustiada ante la ominosa posibilidad de regresar a un gobierno peor que el de ahora, como el de los años ochenta.
Koichiro Matsuura (japonés), director general de la Unesco, dice que la educación es “no solamente el mejor motor de desarrollo económico para cualquier país, sino también un elemento esencial e imprescindible de la realización personal del individuo de cualquier grupo o clase social”. Con otras palabras pero en el mismo sentido, el Libertador Simón Bolívar advirtió cuando apenas nacían nuestras repúblicas indoamericanas, que “Moral y luces son nuestras primeras necesidades”.
Ahora, casi 200 años después de Bolívar, en Nicaragua la moral todavía no forma parte del modo de gobernar y las luces de la educación están encendidas sólo a medias. 
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