NORTE
Poetas somoteños no quieren más olvido
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 | Los valores artísticos somoteños dedicados a la poesía resienten el abandono que aseguran experimentar históricamente dada la falta de condiciones y pobreza predominante en “la tierra de las rosquillas y el henequén” |
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A la derecha el poeta y declamador Enrique Cuevas Callejas y a la izquierda el poeta y escritor Diego Adolfo Gutiérrez. |
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Carole Thimpson - Corresponsal departamentales@laprensa.com.ni
SOMOTO.- La ciudad de Somoto se caracteriza por ser “la cuna del arte nacional”, pueblo de poetas, escritores, cantantes, pintores, escultores, música, pero su lejanía de la ciudad capital y pobreza conlleva a la marginación de los valores artísticos con que cuenta, según sectores consultados.
Pese a lo anterior, los poetas de la ciudad —también conocida como “la de los burros, las rosquillas y el henequén”— sobreviven “sudando tinta para ganarse el pan de la belleza”, trovando versos tras versos, escribiendo al amor y al dolor, explotando la razón de su vida: El arte.
DIEGO GUTIERREZ PEREZ: “SALIR DEL ANONIMATO”
Entretejiendo esta historia tomamos como punto de referencia a tres de los más reconocidos poetas de esta localidad, Diego Gutiérrez Pérez, quien reside en Somoto son su esposa y dos hijos.
Diego Gutiérrez manifiesta que el dos de agosto del año pasado se conformó la Asociación de Cultura de Somoto (ACS), en coordinación con la Asociación de Promotores de la Cultura APC, con la que actualmente realiza gestiones para publicar uno de seis libros inéditos de poesía denominado “Prosaica densidad cotidiana”, cuyo principal objetivo es salir del anonimato, con lo que también se propone que otros poetas jóvenes sean reconocidos en todo el país.
Cabe destacar que Gutiérrez Pérez es el coordinador municipal de la Comisión de Literatura de la ACS.
“Necesitamos ayuda para salir del anonimato, ya que en nuestro medio resulta difícil publicar aún en los suplementos literarios de los diferentes medios de comunicación escritos del país’’, reiteró.
“Considero que el arte literario es el más difícil y el más marginado, de tal manera que quienes pertenecemos a la clase social más paupérrima del mundo, somos los poetas”, añadió.
Gutiérrez Pérez ha escrito ocho libros de poesía; y son: “Prosaica densidad cotidiana”, “Jugando con la palabra”, “Blasfemia sagrada”, “Sin música y sin rama”, la novela “Desde antes muerto” y un libro de relatos (hay dos de ellos que se encuentran actualmente sin título).
MAURICIO ARIEL: UN JOVEN POETA
Mauricio Ariel Paguaga de 26 años manifestó que a sus 13 años descubrió su afinidad por la poesía, pero de manera formal escribe desde los 16 años y sus libros permanecen inéditos. Estos son: “Canto al viento sutil”, “Mundos de verdad sentida” y “Del amor y la lluvia”.
Ambos poetas indican que esperan recibir el apoyo económico del Instituto Nicaragüense de Cultura para realizar sus sueños de poetas y publicar sus libros.
DAMNIFICADOS DEL ARTE
“Somos eternos damnificados, siempre careciendo de lo básico para vivir con decoro. Los poetas somos Príncipes en Harapos que a 113 años continuamos girando el manubrio’’, dijo Gutiérrez Pérez evocando el cuento “El rey burgués” del insigne poeta Rubén Darío.
ENRIQUE CUEVAS: 200 POEMAS
- Don Enrique Cuevas Callejas, anciano de 95 años, relató que tiene alrededor de 200 poemas que espera publicar antes de comulgar con la tierra e indica que “lamentablemente en nuestro país sólo los políticos tienen la facultad de lanzar sus cosas al viento y la gente aplaude. Los humildes quedan desconocidos”.
- Señaló la urgente necesidad de abrir en Somoto un centro de cultura en donde los poetas e intelectuales puedan legar sus obras.
- El anciano poeta y declamador profesional cuenta que hace muchas décadas conoció a los poetas Rafael Antonio Díaz, abogado de profesión, al doctor Modesto Armijo Lozano, a Gerardo Selva y a otros.
- Recuerda encuentros con los hermanos Mejía Godoy que emigraron de Somoto para poder dar a conocer su arte. 
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