La propiedad privada
Los países en los que la propiedad privada ha sido consistente y tradicionalmente respetada, son aquellos que tienen el mayor grado de riqueza y el más alto nivel de ingresos y de bienestar de la población en general. Ese es un hecho fácilmente comprobable empíricamente. Basta ver el grado de bienestar y de riqueza de países occidentales, como Canadá, Estados Unidos y Francia, y compararlo con el de los países que conformaban el extinto bloque soviético, como Polonia, Rusia o Ucrania. Los primeros son mucho más ricos que los segundos.
En Nicaragua, la economía empezó a decaer tan pronto como los sandinistas tomaron el poder en 1979. Y ese decaimiento, que se tradujo en una reducción de la riqueza y del bienestar de la población, coincidió con el irrespeto de los derechos de propiedad privada durante los casi once años de gobierno revolucionario.
Bajo el régimen de los nueve comandantes la propiedad privada era vista como una institución “burguesa”, producto del robo y perjudicial para el desarrollo. Eso al menos era lo que les dictaba su particular interpretación de la ideología marxista en la que sustentaron su gobierno, aunque vimos después cómo, cuando perdieron el poder, tomaron para sí —en forma de propiedad privada, por supuesto— los mismos bienes que habían expropiado y confiscado en nombre de un principio ideológico y de un proyecto revolucionario.
Douglass C. North, que ganó el Premio Nobel de Economía en 1993 por haber renovado la investigación de la historia económica mediante la aplicación de teorías económicas y métodos cuantitativos en la explicación de los cambios económicos e institucionales, considera que la clave del crecimiento reside en una organización económica eficaz, y que eso implica el establecimiento de un marco institucional y de una estructura de propiedad capaces de motivar a los individuos a emprender actividades económicas socialmente deseables.
North advierte que si no existen derechos de propiedad claramente establecidos y debidamente protegidos no puede haber progreso económico, y por consiguiente, tampoco progreso social.
Al analizar la historia económica de los países europeos entre 900 y 1700, es decir antes de la Revolución Industrial, el economista galardonado descubrió que el crecimiento económico fue mayor y más acelerado en los países que mejor definieron y protegieron los derechos de propiedad privada. Debido a eso Inglaterra y Holanda lograron un desarrollo mayor y más equitativo que el que obtuvieron Francia o España en ese mismo período.
En Nicaragua se restableció el respeto a la propiedad privada inmediatamente después de que el sandinismo perdió el poder en 1990. Sin embargo, todavía quedan pendientes de ser resueltos muchos reclamos de personas naturales y jurídicas que perdieron sus bienes bajo el gobierno sandinista. Al respecto el candidato presidencial Enrique Bolaños expresó en su discurso ante la reciente convención liberal, que “Sin derechos de propiedad definidos, ya sean éstos sobre una casa, una silla o una gallina, no hay economía de mercado que pueda funcionar.” Con eso Bolaños toma la posición correcta en el sentido de que la propiedad privada debe ser defendida por el hecho de ser tal, y no por el tamaño de la misma.
Agregó el candidato presidencial del gobernante PLC que “Si nuestro sistema judicial no es capaz de definir, ni tampoco hacer cumplir por medio de la Policía, los derechos básicos de la ciudadanía, es difícil asegurar la inversión y pensar en el futuro”. Pero vemos que no son pocos los casos en los que habiendo una orden judicial para restituir un inmueble a su legítimo dueño, esa orden no se cumple. Ese es el caso, por ejemplo, del Club Social de Granada que sigue indebidamente ocupado por una Asociación de Promotores de la Cultura, alegando que el edificio es “un legado histórico del pueblo de Granada”. Eso es falso. El edificio del Club Social es propiedad de los socios del mismo y a ellos se les debe de regresar.
Finalmente, así como don Enrique Bolaños ha fijado su posición con respecto a la propiedad privada, el candidato de los sandinistas, señor Daniel Ortega, también debería dar a conocer la suya, y lo mismo las demás personas que aspiran a gobernar el país en el próximo período. 
|