Opinión
Carta del ministro José Marenco Cardenal
 | Me han sugerido la elaboración de un dossier completo, acerca de los temas que vos malintencionadamente has manipulado en contra
mía en el Diario
LA PRENSA |
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Señor Hugo Holmann Chamorro
Diario La Prensa
Su Despacho.
Señor Holmann:
Estoy absolutamente convencido de que tu falta de coraje y entereza no te llevará a corregir la subliminal portada del Diario LA PRENSA, edición 2261 del miércoles 24 de los corrientes, y te escudás detrás del nombre de periodistas para soltar tu acostumbrado veneno en contra de mi persona.
Obviamente, esta carta más que tener el espíritu de una rectificación a tu conducta infame, es para señalarte una vez más que mi posición y la tuya son absolutamente independientes y contradictorias, porque yo nunca he utilizado ningún medio para difamarte, y vos no has perdido oportunidad para ensañarte y hacer campaña para desprestigiarme, y te recuerdo que cuando el asunto del caso ENABAS-Arroz, apelando, más que a una vieja amistad, a un cercano parentesco, por cinco horas te expliqué y documenté el caso, y que posteriormente fue de tu conocimiento el fallo de la Honorable Corte Suprema de Justicia, donde me dio la razón acerca de todo el asunto de la importación del arroz.
Sabías de la verdad acerca de toda la trama que se urdía en contra del Gobierno de la República, atacándome y desprestigiándome. Recuerdo que tu satisfacción a la explicación fue plena, pero como manejás una doble moral, al día siguiente volviste con más fuerza al ataque.
El día 6 de octubre del año recién pasado, que fue la última vez que conversamos, si bien es cierto mis frases no fueron las más suaves, no por ello dejaron de ser muy francas y sobre todo verdaderas, y sin reclamarte absolutamente nada acerca de tu forma de ser te dejé claro cuál sería mi actitud ante tus ataques. Recuerdo que me amenazaste diciéndome que me acabarías en cualquier oportunidad que se te presentase, y también recuerdo al calor de la conversación, que te dije que cuando te decidieras a acabarme lo hicieras, que no me dejaras vivo, porque yo también sé defenderme de muchas maneras.
Varias veces he disimulado tu maldad, pero en el caso de hoy, cuando ocupás el Diario LA PRENSA para atacarme, no lo puedo pasar por alto, y dejar establecido que si vos has elegido en tu vida personal soportar cosas que acusan una conducta impropia, yo no puedo permitirme esas liberalidades, y es por ello que me autorizás a escribirte de esta manera y a dejar claro que, de tus bajezas, debo estar preparado para defenderme en cualquier terreno, porque los puestos públicos son transitorios, y la honra es permanente y se transmite de padres a hijos, cosa que yo puedo con justo orgullo transmitir a los míos, y quizás parte de tu veneno, es que vos no podés repito, no podés, transmitir lo mismo a los tuyos. De nuevo, Hugo, continuás equivocado conmigo.
A pesar de mi amor y gratitud a mi tía Margarita (q.e.p.d.), quien era tu abuela, y por el amor y el respeto que tengo para mi tía Anita, tu madre, no puedo ni debo permitir que me manosees con el titular y la foto que presentás en ocho columnas en el Diario LA PRENSA, donde me sindicás como si yo fuese un delincuente. Estás totalmente equivocado, por eso te digo que estamos en posiciones contradictorias, yo no tengo culpa de que las emociones y sentimientos de tus casas no los sepás administrar correctamente, y que los complejos que has adquirido a través de los últimos años, no los podás superar, y no soy yo, Hugo, quien te puede ayudar a administrar correctamente tus casas, ni ayudarte a superar tus complejos, los remedios están por otro lado, por mi lado, sólo vas a encontrar una posición firme, intransigente e irreductible, para oponerme de manera sistemática a tus insidias y tus actitudes canallas.
Donde he laborado en la Administración liberal, en diferentes puestos, mi proceder personal y mi conducta profesional nunca han comprometido los intereses de la República, es tu pérfida persecución en contra mía, la que me autoriza también a defenderme, mediante el conocer de tus actuaciones, porque quedemos claros: ni vos sos un Dios ni yo soy tu siervo, y recordá que la calle es de doble vía, y si hoy estás utilizando tu vía, yo también estoy autorizado a usar la mía.
Me han sugerido la elaboración de un dossier completo, acerca de los temas que vos malintencionadamente has manipulado en contra mía en el Diario LA PRENSA, para evidenciar que la libertad de prensa pasa necesariamente por el respeto al ciudadano, dossier que sería una denuncia en el ámbito nacional y en el ámbito mundial, y no pensés y pegués gritos, que esto es un atentado contra la libertad de prensa, esto es un asunto personal entre Hugo Holmann y José Marenco.
La higiene periodística que debe hacerse para superar la miasma, donde tus conflictos personales y tus complejos encuentran cabida, le corresponderá a otras personas.
Atentamente,
Ing. José Marenco Cardenal. 
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