DOBLE PLAY
¿Qué queda de Ramón?
Edgard Tijerino M. edgard.tijerino@laprensa.com.ni
En 1990, a la edad de 22 años, Ramón Martínez provocó un gran impacto desde la colina de los Dodgers... En un staff que tenía a Orel Hershiser lesionado reducido a 4 aperturas, y que dependía del zurdo Valenzuela en declive, Mike Morgan batallando con el infortunio, Tim Belcher sin terminar de convencer, y John Wetteland construyéndose a los 23 años, Ramón, en lo que fue su primera temporada completa, logró ganar 20 juegos por sólo 6 reveses, fusilando a 223 adversarios y registrando 2.92 en carreras limpias, mientras completaba 12 juegos en 33 intentos.
Alto, flaco, dueño de unos impresionantes latigazos, Ramón parecía ser dueño de un futuro ilimitado, mientras su hermano Pedro aún no llegaba a la organización de “sangre azul”.
No volvió a ganar 20, tampoco a ponchar 200, y aunque registró 2.83 en efectividad durante 1998, su última campaña con los Dodgers, fue dejado en libertad después de una operación en su hombro derecho... Se dijo de él, “nunca volverá a ser el mismo”.
Pero en Boston, estimulados por las recomendaciones de Pedro convertido ahora en pelotero estrella, se atrevieron a abrirle espacio en 1999 mientras atravesaba por una rehabilitación en el hombro gimiente... Regresó para trabajar 4 veces ganando 2 y perdiendo 1, y se fajó con Indios y Yanquis durante la postemporada, y eso fue una buena señal para el 2000.
Ganó 10 y perdió 8 observando como su hermano volvía a robarse el espectáculo, con una actuación merecedora de Premio Cy Young, pero su porcentaje de 6.13 en efectividad, resultaba demasiado deprimente, y obviamente, no recibió ofertas llamativas.
Finalmente, pese a la oposición de Pedro, decidió regresar a los Dodgers, justamente cuando se acerca a los 33 años, aferrándose a la posibilidad de terminar de resucitar.
Jim Tracy, el manager de los Dodgers, está ansioso por averiguar en el spring, qué es lo que puede ofrecer Ramón Martínez en el 2001, intentando obtener la plaza de quinto abridor, retando a Eric Gagne.
El pitcheo abridor de los Dodgers se ve muy bien con el astro del sinker Kevin Brown, siempre en pantalla a la hora de valorar los mejores lanzadores del béisbol; el coreano Chan Ho Park establecido como abridor consistente; Darren Dreifort en franca evolución, listo para sus mejores años; y Andy Ashby, tratando de asegurar unas 15 victorias, después de haber sido útil para los Padres y hacer un Tour por Filadelfia y Atlanta.
Su balance de 135-86 con 3.62 debería de ser muy atractivo para cualquier equipo, pero la secuela de sus lesiones, lo coloca como material sospechoso, y los Dodgers, como es natural, han tomado sus precauciones.
Hay una garantía de 400 mil dólares para Ramón mientras se somete a una serie de pruebas de suficiencia en el campo de adiestramiento de los Dodgers... Si hace el equipo, sube hasta 1.5 millones y sólo respondiendo a las expectativas trazadas por la dirigencia del equipo, podrá elevarse hasta 3.5 millones de dólares.
“Queremos comprobar qué tan saludable se encuentra su brazo y cómo anda su rendimiento. Tenemos que estar seguros sobre qué aporte puede ofrecernos. Aquí nadie da nada de gratis”, dijo claramente Tracy.
Una vez un pitcher de grandes proyecciones, capaz de llevar de la mano a su hermano menor, Pedro, el derecho Ramón Martínez comprobó que cada lanzamiento puede ser el último, o el que marque el deterioro de lo que parecía ser una brillante carrera.
A una edad en la que debería encontrarse en la cima, Ramón pelea por quedarse como un quinto abridor, siempre y cuando supere en esfuerzo a Eric Gagne en el entrenamiento en Vero Beach. 
|