DESDE LA CUEVA
¿Quiénes son favoritos?
Tito Rondón tito.rondon@laprensa.com.ni
A gracia del Beis es que es impredecible. Si supiéramos de antemano quién va a ganar sería aburrido. Por eso desmantelaron al General Somoza en 1937...
Dicho eso, especulemos un poco.
Indiscutiblemente el Bóer fue la mejor maquinaria del torneo. Anotó más carreras que nadie, fueron los únicos con más de 300 carreras anotadas, le sacaron 61 al segundo lugar (León), y tuvieron la mejor diferencia de carreras de la liga, +99.
Sobre el papel debieran ser los favoritos, pero... El estelar Oswaldo Mairena, ficha casi segura de victoria y de descanso de los relevistas casi no podrá ser usado en esta etapa. Una pérdida dolorosa.
Dado eso, la rotación del Bóer tendrá una llanta baja; tienen a Jairo Pineda, Nelson Saldaña (que lo “lesionen” ahora, ja ja), dicen que Franklin Rodríguez, y algún novato. El cuerpo de relevistas no es nada confiable.
El Rivas fue el segundo mejor equipo del torneo (basado en producción, tercero en resultados) gracias a uno de los mejores pitcheos vistos en los últimos años. Vicente Padilla, Elpidio Pinto, Oscar Torres (líder en efectividad, inicios y ponches) y Martín Bojorge conformaron posiblemente la mejor rotación de cuatro en la historia de nuestra pelota. Germán Espinoza reemplazará lo irremplazable, al big leaguer Padilla.
Cualquiera diría que estos dos equipos van a la final, pero posiblemente no sea así. El León tuvo casi tan buen bateo como el Bóer y casi tan buen pitcheo como el Rivas.
El problema es que hubo tres Leones en esta temporada.
El primero fue el de la primera vuelta, un equipo totalmente dominante. Al principio bateó el novato dominicano Adolfo Joseph y al final el veterano Sil Campusano, y José Bautista, pese a una efectividad muy alta, casi termina invicto.
Para la segunda vuelta los dominicanos fueron dejados fuera al mismo tiempo que el equipo caía en un espectacular (por lo malo) slump de bateo, y no le ganaba a nadie.
Al final, el ingreso del lanzador Roger Deago y del jardinero venezolano Carlos Burguillos enderezó al equipo. Burguillos, que no tiene fama de buen bateador, se soltó para un promedio de .350, y fue muy útil por su velocidad y tacto.
Pero la fuerza del León reside en sus relevistas. Los largos y medios Irineo Vivas y Manuel Pineda tuvieron una excelente campaña, pero lo mejor fue el trabajo de Daniel Miranda. Seis triunfos y diez rescates acompañaron a una microscópica, aún para León, efectividad de 0.57. Puede ser la diferencia.
El cuarto semifinalista es Chinandega. En la mesa del análisis, el más débil. Pero su fuerte es el pitcheo, y tiene una rotación formidable: Emiliano Sánchez, Olman Rostrán, William Juárez y Yader Soto. Ya se sabe: cuando el buen pitcheo funciona, le gana al buen bateo.
Y si bastara el corazón para ganar, podríamos coronar de antemano al Chinandega. 
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