ZONA DE STRIKES
Play Ball fanáticos
Edgard Rodríguez C. edgard.rodriguez@laprensa.com.ni
Por lo general, lo que diferencia a los grandes equipos de los buenos, son los pequeños detalles. Esas jugadas que parecen intrascendentes. Esos momentos en los que se torna imprescindible sacar lo mejor de sí, mientras los demás esperan por otro chance.
Ese esfuerzo o sentido de la oportunidad, no supone necesariamente construir un gran score, pero deja a salvo la cuestión principal en el juego: el triunfo. Y sobre esa premisa, cuatro equipos saltarán al terreno de juego mañana con el despegue de las semifinales.
El Bóer con su poderosa maquinaria, el León con su ferocidad construida en base a su garra, el Rivas y el respeto que se ha ganado por sus agallas y clase, y Chinandega, que tras un errático comportamiento en la primera vuelta, impactó en la segunda.
Creo que lo esencial, es que hay cuatro equipos dispuestos a partirse el alma sobre el terreno en busca del triunfo. Cada uno de ellos tiene el mismo personal, pero la actitud de cada uno de esos jugadores será distinta. En los play offs el béisbol es de otro modo.
El interés del público se eleva, los medios de difusión enfocan su atención en el juego y la adrenalina de los jugadores se va al máximo. El juego adquiere otro nivel y el gran ganador es el fanático, ese que deja de comer por asistir al parque para entretenerse.
De modo que desde mañana, nuestros vetustos estadios volverán a tener vida, volverán a proyectar electricidad desde sus tribunas, mientras los jugadores y técnicos intentan ofrecer su mejor esfuerzo para satisfacerles, pero sobre todo para alcanzar la gloria.
Vamos a la etapa de la verdad. A la fase en la que los jugadores pretende impactar y los técnicos ordenar las mejores estrategias. Pero además, los jueces intentarán mostrar su calidad y los periodistas haremos el esfuerzo por conseguir la mejor cobertura posible.
Dice Barthes que la literatura es la fiesta de las palabras. Para nuestro béisbol, la fiesta comienza ahora. 
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