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MARTES 16 DE ENERO DEL 2001 / EDICION No. 22253 / ACTUALIZADA 12:30 am

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Relata captura de nica condenado a muerte
Marisol Lima: “Yo entregué a mi novio al FBI”

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.Que “una mujer jala más que una carreta de bueyes” quedó demostrado en la captura del nicaragüense Bernardo Tercero, condenado a la pena capital en Estados Unidos por la muerte de un norteamericano. Marisol Lima, novia del condenado, asegura a LA PRENSA en esta entrevista que el FBI la utilizó para traer a Tercero desde Posoltega, Nicaragua, lugar hacia donde había huido después de su crimen.

Marisol Lima y su madre María Alvarado muestran los permisos de trabajo que recibieron, supuestamente a cambio de ayudar al FBI en la captura de Tercero.

 

Lillyam Alvarado M.
lillyam.alvarado@laprensa.com.ni

II de III Partes.- HOUSTON, TEXAS.- Marisol e Idalia Lima, de 24 y 21 años de edad respectivamente, son dos salvadoreñas vinculadas directamente con el caso de Bernardo Tercero, un joven nicaragüense condenado a pena capital en el Estado de Texas, por la muerte del profesor norteamericano Robert Keith Berger.

Aunque son muy jóvenes y tienen muy bajo nivel escolar, las hermanas Lima saben manejarse y controlar algunas situaciones. Parecen cuidar cada una de sus palabras y tener bien planificados sus actos.

En entrevista exclusiva para LA PRENSA aseguran que apoyaron al FBI en la captura de Tercero y que decidieron callar la verdad presionadas por algunos fiscales y por miedo a ser detenidas. Pero al escuchar la sentencia soltaron el llanto. Ahora dicen que desde ese momento su conciencia no las deja tranquilas.

EL NOVIAZGO

Marisol Lima recuerda que fue en 1996, en un teléfono público, donde conoció a un joven que le aseguró llamarse Carlos Meléndez y que era colombiano. Allí dio inicio una relación amorosa llena de misterios.

“Luego de conocerlo lo traje a la casa de mi mamá, lo invité a la Iglesia, fue como dos o tres veces. Después me invitó a cenar junto a mis hermanas. En un momento yo fui al baño y lo vi riéndose con mi hermana Idalia, no supe de qué hablaban”, relata.

“A los pocos días, una noche, mi hermana me llamó para decirme que habían asaltado la dry cleaner donde ella trabajaba, fui para allá, pero ya no había nada. A mi hermana se la llevó la policía y a la víctima la ambulancia”, recuerda.

LA PRENSA.— ¿Sabías que el asaltante era tu novio?

Marisol Lima.– El me llamó esa noche y me dijo que había hecho el asalto y que una persona había muerto, pero que él no lo quería matar, que el señor americano impidiendo que se robara el dinero se puso a forcejear con él. Me dijo que el señor lo había golpeado muy fuerte y que cuando estaban peleando la pistola se disparó.

“Después mi hermana me comentó que él le había dicho en el restaurante que iba a robar en la dry cleaner, pero que ella no pensó que era en serio.

Pasó el tiempo y no sé quién fue a declarar a la policía y dijo que yo era novia de él y que mi hermana también lo conocía. Entonces vienen a mi casa y me dijeron que mi hermana y yo éramos cómplices, que ya sabían toda la verdad. A mí me dijeron que podía ir a la cárcel por saber quien lo hizo y no haber avisado a la policía”.

LLAMADAS TELEFÓNICAS

A través de una llamada telefónica el FBI logra identificar el paradero de Bernardo Tercero, quien dos semanas después del hecho salió hacia México hasta llegar al municipio de Posoltega, departamento de Chinandega, Nicaragua.

LP.– ¿Cómo es que logran localizarlo?

ML.– Desde ese momento a mí me tenían vigilada. Él me llamó de Nicaragua para que le mandara dinero para venirse, entonces el FBI se dio cuenta de eso y yo le mandaba dinero que me lo daba el FBI para que lo convenciera que se viniera. Él me llamaba por cobrar aquí y el FBI me pagaba las llamadas a veces salían 200 y 300 dólares sólo de llamadas de él que hacia de Nicaragua, Honduras, Guatemala y México cuando venía para acá.

LP.– ¿Cuál es la propuesta que te hace el FBI?

ML.– Bueno, me dijeron que me iban a dar una recompensa.

LP.— ¿De cuánto?

ML.- No sé porque hasta el día de hoy no me han dado nada. El FBI sólo me dio cinco mil dólares, pero no era recompensa, sino porque en ese tiempo no hacía nada por estar aquí con ellos. Esos cinco mil dólares eran como pago por todo el tiempo que yo estuve perdiendo de trabajar.

LP.— ¿Tienes recibos?

ML.- No. Ellos nunca me dieron nada, yo fui y les pedí y me dijeron que no necesitaba nada de eso, yo no tengo ningún comprobante.

LP.— ¿Invitaste a Bernardo Tercero a que regresara a Estados Unidos?

ML.— Sí.

LP.— ¿Qué le propusiste?

ML.— Ya él venía para acá, yo no le dije que se viniera, sino que él dijo que venía para casarse conmigo. Ellos, los del FBI, estaban en otro teléfono y me iban diciendo lo que tenía que contestar. Pero yo les decía que no quería hablar con Bernardo porque no lo quería, pero ellos me decían: “Sí, pero hazlo para que aquí lo agarremos”.



LP.— ¿Qué le dijiste?

ML.— Que se viniera. Él me decía que le mandara dinero para avanzar y que tuviera listo un coyote y yo le dije: “sí, ya lo tengo listo”, pero porque el FBI me decía que le dijera eso. El FBI consiguió el coyote para que lo fuera a pasar, pero yo más creo que un agente del FBI se hizo pasar como coyote.

LP.— ¿Y cuánto dinero le mandaste?

ML.— A veces 100 dólares, 200, eso me los daba el FBI. Es más, ellos traían el dinero y ellos mismos me llevaban a la Western Union y allá me daban sólo para que yo firmara el recibo. Cada vez que Bernardo me pedía ellos venían rápido y me lo daban.

LP.— ¿Y qué pasó al cruzar la frontera?

ML.— La primera vez se les escapó cuando estaban pasando el río, él vio la policía de Migración y se les corrió. Después me llamó, me contó que se había escapado de Migración, no sabía que era el FBI que estaba detrás de él. Después me llamó y ellos me dijeron que le dijera que no se moviera de allí que yo iba a hablar con el coyote para que lo pasara por un lugar seguro.

Bernardo me dijo “OK, porque ese coyote es bien tonto”. Me dijo que se iba volver a venir, creo que fue al segundo día y fue cuando lo agarraron.

LP.— ¿Por qué te prestaste para eso?

ML.—Porque yo tenía miedo que a mi hermana Idalia la metieran en la cárcel y a mí me decían que podía caer presa por cómplice.

LP.— ¿Qué más te dieron a cambio?

ML.— Además del dinero me prometieron darme la residencia, pero dijeron que primero era un permiso para mí y mi familia. Fui a Migración con un agente del FBI (R.W. Gannaway) y allí no pagamos nada, todo fue bien rápido como en 15 minutos sacamos ese permiso mi mamá (María Alvarado) y yo.

“Yo pregunté si ese permiso estaba bien para viajar y me dijo que sí y que en un poco tiempo nos iban a dar la residencia, no un permiso. A mí se me venció en agosto del 2000, nomás me la dieron por un año.

En octubre iba a empezar el juicio de Bernardo y yo llamaba porque el permiso estaba vencido, entonces él decía que me esperara, que no me lo daba porque me iban a dar la residencia, pero no me la dieron”.

LP.— ¿Y el dinero de la recompensa?

ML.— Tampoco, el FBI dice que ahora la familia de la víctima no quiere dar nada.

LP.— ¿De cuánto era?

ML.— No sé, nunca me dijeron, pero parece que era de entre 10 mil y 40 mil dólares.

LP.— ¿Cómo te sentiste luego de escuchar el veredicto?

ML.— (Llora) Pues yo me sentí mal. Si hubiera sabido que le iban a dar pena de muerte ni que me hubiera pasado lo que me hubiera pasado yo hubiera ayudado en nada. Creí que lo iban a poner en la cárcel por mucho tiempo, pero no la pena de muerte.

“Mi conciencia no me deja tranquila porque si yo no hubiera hecho esto, él no estuviera allí”. (Continúa llorando).

ROMPEN EL SILENCIO

Hasta el 20 de octubre del año pasado, cuando el nica recibe la sentencia de pena de muerte, las hermanas Lima deciden hablar.

“Ahora nosotras estamos dispuestas a ayudarlo, porque pudimos hacerlo y no lo hicimos por presión de los fiscales e investigadores”, asegura.

LP.— ¿Qué te hace cambiar? Primero ayudas al FBI y ahora al reo...

ML.— Yo miré a su familia que es muy pobre, y también porque es injusto lo que están haciendo con él.

“La verdad, yo sí me arrepiento haberle hecho eso, haber ayudado a que lo capturaran, pero si Dios nos perdonó nosotros también. Yo soy cristiana y lo perdoné a él. Además en la Biblia dice que nadie le puede quitar la vida a una persona”.

LP.— ¿Por qué te pidió perdón?

ML.— Porque cuando andaba conmigo él se portó mal. Pero ahora él también es cristiano y me ha perdonado porque lo entregué, además sabe que nosotras estábamos presionadas. Yo sé que Dios lo va a ayudar porque él está bien arrepentido de corazón.

“Ahora él es mi hermano, no de carne, pero sí espiritual y estoy de su parte. No es que estemos cambiando la versión, sino tratando de decir las cosas que no se dijeron”.

Aunque Marisol Lima no quiso entrar en detalle sobre el comportamiento de Tercero, LA PRENSA logró confirmar que un mes antes de los hechos Bernardo había iniciado una relación amorosa con Silvia Cotero, una mexicana con quien compartía apartamento.

LP.— ¿No crees que ya es muy tarde para ayudarlo?

ML.— No, todavía falta la apelación y tengo confianza en Dios que todo saldrá bien, porque ahora hay testigos dispuestos a hablar de la pelea.

LP.— ¿Conociste a la familia de la víctima?

ML.— Sí, la conocí en la Corte, pero nunca ni si quiera una sonrisa, no me hablaron y sabían que yo había ayudado para capturarlo.

LP.— ¿Y qué hiciste con el dinero?

ML.— Ese dinero no sé ni cómo se me fue, no sé ni cómo, pienso que era un dinero que no valía la pena. Di una parte a la Iglesia que voy. Creo que hice un pago de mi carro, pero de pronto ya no tenía dinero.  
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